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Advierten que la reforma de la carta orgánica del BCRA apuntalará el financiamiento productivo a largo plazo


El titular del Banco de Inversión y Comercio Interior, Mauro Alem, analizó en una entrevista exclusiva con Sala de Prensa, el alcance de la reforma de la carta orgánica del Banco Central y habló de las proyecciones de la entidad en materia de financiamiento productivo y de infraestructura.

“Lo que pensamos desde el BICE fue darle cierta territorialidad a la gestión”, explicó Mauro Alem a modo de presentación de la entidad . “El BICE nace en el ‘91 como un banco de bancos y en el 2003 Néstor Kirchner propone recuperar un banco de desarrollo público para prestar a las empresas de forma directa. En los años siguientes se abrieron sucursales en el interior, Rosario, Córdoba y Mendoza. Desde que llegué, en el 2009, tomamos el concepto de la territorialidad y hemos rediseñado este proceso de trabajo en las provincias a través de las regiones”.

“Si bien los recursos pueden estar en la ciudad de Buenos Aires, la economía real está en el interior. Los cambios de productividad están en las regiones. Siempre planteamos el sector vitivinícola como ejemplo ya que el banco apoyó los proyectos familiares que encontraron el momento oportuno para exportar sus productos”, indicó Alem a modo de ejemplo.

Perspectivas para el 2012

“A pesar del augurio de muchos consultores y economistas vemos que la demanda es muy fuerte en especial en el interior. La inversión tanto en el sector productivo industrial como en la infraestructura es muy fuerte. Manejamos, además, el Fondo de Infraestructura que cuenta con recursos por $ 30.000 millones, ahí contamos los proyectos de las centrales nucleares, los grandes proyectos del sector energético. Y esa es una señal muy fuerte de la inversión pública y que el rol del banco ha sido el de complementar que la ejecución financiera se dé en función de lo que el Gobierno pretende”, explicó el funcionario.

“Tanto a nivel empresario como de inversión pública en los últimos dos años nos hemos multiplicado por tres en la capacidad de financiamiento y tenemos el desafío de buscar más dinero porque sabemos que atendemos bien la demanda pero también que hay más demanda insatisfecha”, apuntó.

Sin embargo Alem advirtió también que la entidad es muy selectiva a la hora de definir el apoyo a empresas. “Cuando algo no es proyecto no se financia. Este es un punto muy importante porque muchas veces vienen las empresas con ideas pero no los tienen conformados en proyectos”.

“Hay 500 empresas que ya han tomado financiamiento del BICE, no se pide nada de otro mundo. Requiere una organización jurídica básica que se debe cumplir. En el BICE hemos venido mejorando mucho en el trato con las empresas, el proceso de acuerdo ronda entre los 3 y los 9 meses. En el primer mes intentamos definir el perfil del proyecto sin tanta información legal, entonces en un mes o dos logramos dar una respuesta de si el banco es viable, y ahí empieza la estructuración más formal en donde se piden más datos. Desde entonces lleva otro tanto llegar al comité de crédito”, explicó Alem.

“Hemos logrado ser percibidos como una institución que mira proyectos, su ingeniería, que busca equipos nacionales. El sistema financiero argentino tiene una dificultad importantísima en atender la inversión. Hoy puedo decir que el Banco Nación y el BICE deben ser únicos actores reales de largo plazo en pesos”.

La reforma de la carta orgánica del BCRA

“Creo que es una reforma que busca adaptarse a los cambios mundiales y que permitirá al BCRA que vuelva a tener un poco más de rol en el financiamiento productivo de largo plazo. Habrá un impacto en el funcionamiento del banco y probablemente ayude a que en el sector financiero el financiamiento a la inversión de largo plazo no sea librado sólo a los bancos públicos. Creo que esta reforma va a poner el tema sobre la mesa. Esperamos con entusiasmo a que el BICE y el Nación tengan más vínculo con los bancos privados”, auguró Alem.

El Banco en números

Mauro Alem detalló que los activos del banco superan los $ 2500 millones mientras que en desembolsos el año pasado se superaron los $ 1000 millones. Mientras que este año esperan superar los $ 1.500 millones.

“El banco, es una sociedad anónima, el accionista es el Estado pero debe respetar el esquema de la sociedad anónima. Y eso le facilitó comprender el funcionamiento de las empresas que son los clientes. El capital es aportado por el ministerio de Economía”, explicó Alem y agregó que “el capital del banco está en el orden de los $ 500 millones y se duplicará este año. Este es un banco que nunca perdió dinero”.

“Hoy como el recurso de largo plazo requiere de un fondeo de largo plazo y una economía con sucesivas volatilidades, aunque hemos tenido un crecimiento muy firme en los últimos años no se ha logrado aún tener una fuente genuina de recursos de largo plazo. El BICE no pudo emitir un bono de largo plazo y recibir inversores de largo plazo. En el BICE hemos intentado conseguir recursos de largo plazo y a veces son socios externos. Tenemos socios estratégicos como es la Corporación Andina de Fomento (CAF) el Banco de Desarrollo de China, quienes han sido los dos grandes jugadores del apalancamiento financiero del banco. En cambio, no hemos tenido ningún aporte del BID, el Banco Mundial, que suelen nombrarse como instituciones de fomento pero no hemos logrado aún que nos apoyen. En general piden una garantía del tesoro nacional y nosotros hemos preferido ir por el camino por los aportes de capital del Gobierno pero también conseguir el financiamiento con la propia gestión.

Líneas de 10 años de plazo

“Las líneas del banco no admiten visión sectorial. Fomentamos los proyectos industriales de generación de valor, incluyendo al turismo”, explicó Alem y agregó que “las líneas son de hasta 10 años de plazo, la tasa ronda en 13% en pesos y el período de gracia donde sólo se pagan intereses es de hasta dos años. Esto es así porque los proyectos tienen un recupero de la inversión de largo plazo. Otro punto es que financiamos hasta el 80% de la inversión.”, dijo.

Alem indicó que el BICE busca apuntar a tres sectores importantes del ámbito productivo: la incorporación de ciencia y tecnología nacional; la ejecución de proyectos de energías renovables y lo que tiene que ver con el cuidado del medio ambiente. “Estos proyectos requieren de un esfuerzo adicional del banco porque hay que convencer al inversor de incorporar tecnología local”, sostuvo.

Consultado por la diferencia entre las l[ineas de crédito de la entidad con las del Fondo del Bicentenario, Alem indicó que “se podría decir que son complementarias. El banco está orientado a proyectos de más de 5 años de plazo mientras que el Fondo de Financiamiento del Bicentenario llega hasta 5 años. Se complementan muy bien”.

“El banco está orientado a las pyme y en las economías regionales, tratamos de vincularnos a la exportación. Apunta a los proyectos que tienen que ver con la creación de empleo y agregado de valor”, agregó.

Alem explicó que es bajo el porcentaje de morosos de la cartera de clientes: “0,83% es el promedio de mora que tenemos. Hemos logrado una asociación con los proyectos. Es un banco que se involucra con los proyectos. Y se logra acordar proyectos que en general son muy rentables y la cuota termina siendo un tema que no preocupa a los empresarios”, concluyó.