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AGMER ante la puja distributiva


Opinión – Por Leandro Pozzi (*)

Leandro PozziEl plazo planteado por AGMER al gobierno en torno a nuestra demanda salarial; y específicamente en cuanto a que nuestra patronal ofrezca una oferta de recomposición para nuestro salario más allá del 5% previsto para el mes de Julio -y que cobraríamos dentro de los primeros 10 días de agosto, HA VENCIDO.

No solamente que desde el gobierno no se produjeron comunicaciones y/u ofrecimientos de ningún tipo; sino que inmediatamente el Vicegobernador de la Provincia, José Cáceres, primero, y el ministro de Gobierno, Adán Bahl, luego; le respondieron al congreso de AGMER tildando nuestro reclamo de “irracional” y propio de pedir “soluciones mágicas”.

De la misma manera que se resolvió la propuesta salarial determinada por el gobierno entre febrero y marzo de este año; se resuelve ahora este negativa, de manera unilateral y primando la respuesta mediática antes que la institucional.

Sin dejar de valorar los diálogos abiertos en torno a Infraestructura Escolar, Viviendas, Condiciones Laborales y Transporte Escolar, expresados en las Mesas Paritarias que se están desarrollando en la actualidad –todos avalados por congresos-, es de lamentar que no se ofrezca ningún tipo de diálogo en torno al ingreso de los trabajadores de la educación y la salud de sus bolsillos.

El malestar docente se completa con la decisión de habilitar al CGE como órgano de aplicación administrativa para el cobro del Impuesto a las Ganancias Cuarta Categoría –Impuesto al Salario-; la situación del IOSPER y OSPLAD, donde surge una responsabilidad insoslayable del gobierno; sueldos mal liquidados y una recomposición salarial que la misma docencia siempre percibió como insuficiente y combinada con un proceso inflacionario innegable.

Los docentes agremiados en AGMER no ignoramos la existencia de una crisis capitalista global hoy con epicentro en Europa y que impacta en la Argentina, afectando las finanzas provinciales. Forma parte de nuestros debates. Sin embargo, los números de la recaudación fiscal en Entre Ríos evidencian buena salud, incrementando contribuyentes y afianzando el cobro efectivo de los tributos.

Así lo indican los informes oficiales. Pero si esa evolución tributaria no fuera suficiente ante la crisis internacional y sus efectos provinciales, los trabajadores de la educación, desde AGMER y CTA, venimos definiendo en nuestros congresos dos propuestas que contienen miradas superadoras ante la crisis, ajenas al ajuste y la “irracionalidad”; distantes también de las “soluciones mágicas”. Las dos van en consonancia con un modelo que incluya una matriz distributiva social y con asiento en un mercado interno como soportes de la inclusión y la justicia social para las transformaciones pendientes.

Una: reforma tributaria. Pero reforma tributaria en el sentido del avalúo sobre el Impuesto Inmobiliario Rural y no en el sentido del Impuesto al Salario. Que paguen más quienes más tienen, que paguen menos quienes tienen menos y que no paguen nada quienes nada tienen. Trasladar esa mirada hacia áreas donde se registra la concentración económica, tales como los pooles de siembra, el sector financiero, industrial, las grandes empresas y el régimen de la tierra, al mismo tiempo de desalentar los tributos sobre el consumo o el salario, es el camino.

Dos: que el resultante de ese esquema se redistribuya hacia los trabajadores. No solamente por un sentido de la equidad social enunciada desde los propios micrófonos oficiales, sino porque frente al ajuste que nos proponen los centros del poder económico mundial hay dos alternativas. Sumisión o estímulo del mercado interno, avanzando sobre áreas estratégicas bajo control del estado –hidrocarburos, energía, transporte, telecomunicaciones, recursos naturales- con participación de los trabajadores, y sostener la inversión social desde el estado, eso que los voceros del neoliberalismo llaman “el gasto”.

Estimular el salario iría en esa dirección de protagonismo popular, fortalecimiento del mercado interno y el consumo popular, como contracara del ajuste.

La forma en que se elaborará el Presupuesto 2013 estará atravesada por estas definiciones. Cortoplacismo y administrativismo de corte neoliberal; o planificación de largo aliento que ponga lo social como centro, pensando en el desarrollo de los instrumentos financieros estatales con ese fin.

Definición que además ubicará el lugar de los actores sociales en el proyecto que se trate. En uno se buscará la hegemonía de las multinacionales, los que se comen las superganancias a costa del esfuerzo de los trabajadores, los apropiadores de la tierra, los medios de producción y las usinas del poder mediático ideológico que les sirven, reduciendo el estado a la mínima expresión. En el otro, la búsqueda de un horizonte de justicia, soberanía y liberación con eje en los trabajadores, las organizaciones sociales y el pueblo, con un estado social estimulando su desarrollo autónomo, avanzando en debates sobre los modelos posneoliberales en nuestra América; con expresiones que se proponen construir el poder popular y un socialismo para el siglo 21.

Raíces adentro, la escuela, con sus sujetos pedagógicos y políticos de carne y hueso, la disputa del sentido común y la pelea cotidiana en las aulas para que en nuestras cabezas y nuestros corazones habite la idea de un mundo donde quepan todos los mundos, en perspectiva latinoamericana, y con el necesario impulso para la acción.

El escenario es claro: el conflicto educativo no se ha resuelto en Entre Ríos y la falta de voluntad política del gobierno se encarga de reinstalarlo públicamente, dándole contenido a la huelga resuelta por AGMER.

La contradicción para la coyuntura y lo estructural, también lo es: restauración conservadora o radicalización de los cambios. Los distintos realineamientos sindicales nacionales; la relación gobiernos-sindicatos y la puja distributiva que los impulsa –amén de intereses político partidarios-, son expresión de ello.

Los trabajadores de la educación organizados ya adoptamos una definición, en unidad con ATE y CTA, camino que habrá que cuidar, profundizar, cohesionar. Y se expresará en las calles parando el lunes 30 de julio y el martes 31, movilizándonos hacia la Casa Gris. El gobierno –si aún no lo ha hecho- deberá tomar la suya.

Concordia, viernes 27 de julio de 2012

(*) Congresal de AGMER
Congresal de CTA Entre Ríos
Secretario de Organización de AGMER Concordia

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