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ATE cumplió 89 años de su fundación


El 15 de enero de 1925 una asamblea de trabajadores portuarios empezaba a dar los primeros pasos en pos de lograr una instancia organizativa que les permitiera reclamar contra las injustas condiciones laborales que regían a principios del siglo pasado.

fundacion ATE

La información fría, de trámite burocrático, apunta que la Asociación Trabajadores del Estado (ATE) es una entidad sindical de segundo grado que nuclea a todos los trabajadores del Estado nacional, provincial y municipal, como así también a los que se desempeñan en empresas estatales o de capital mixto. También la estadística aporta que tiene 200.000 afiliados en todo el país distribuidos en los tres estamentos del Estado y tiene presencia en todo el territorio nacional. Pero esta información no alcanza a dar cuenta de lo que significó el nacimiento de un sindicato con las características de ATE y del derrotero que transitaron los miles de trabajadores que desde su fundación, un 15 de enero de 1925, militaron para darle un sello particular al más representativo sindicato estatal.

A la hora de analizar el lugar en el que comenzó a gestarse ATE, los talleres de Construcciones Portuarias de Buenos Aires; pasando por la composición político social de los primeros militantes que integraron sus filas, obreros portuarios, fundamentalmente de extracción anarco-sindicalista; hasta el lugar en el que se fundó, el teatro Verdi en la Boca; y la herramienta que definió su nacimiento, una asamblea de trabajadores, se puede percibir claramente un tejido enhebrado de espacio, composición social, tiempo y estilo que permite entender el porqué de un sindicato como ATE y las causas de su consolidación desde su fundación, hace 89 años, hasta hoy.

ATE se distingue como un sindicato que lucha por los derechos de los trabajadores sin desfallecer. Pero también se caracteriza por un modo particular de entender la militancia sindical y sus objetivos. En este sentido se despega de la mera cuestión reivindicativa para presentarse como un actor político que tiene un proyecto de Estado que pretende incluir a las grandes mayorías nacionales y populares.

Es parte de la historia nacional y de la del sindicalismo, la defensa incansable que el sindicato hizo, y continúa haciendo, del Estado y de su rol como articulador del desarrollo de las potencialidades del país. Desde la visión de sus mejores cuadros sindicales, entre los que se destacan Libertario Ferrari, Germán Abdala, Carlos Cassinelli, Hector Quagliaro, Víctor de Genaro, entre muchos militantes anónimos, ATE ha desarrollado su actividad sin perder de vista que fortalecer el Estado es liberar la Nación.

Una historia. La tarde del 15 de enero de 1925, en el mítico Teatro Verdi de la Boca, más de un centenar de herreros, carpinteros, mecánicos, torneros, peones de patio y fundición, electricistas, albañiles, marineros y foguistas de las dragas se juntaron para fundar una organización para la defensa de sus intereses. Y así lo hicieron. Las actas dan cuenta que un trabajador de apellido Álvarez propuso que la nueva organización se llame Asociación Trabajadores del Estado. También recuerdan que Juan Popovich propuso dejar constituida una organización que agrupe a los trabajadores que dependen del gobierno, para que se constituya en el “único medio de defensa de nuestros intereses”.

La nueva organización contó con diecinueve compañeros, que fueron elegidos como responsables de la conducción, y contaron con el aval y el impulso de los obreros de los talleres de la Dirección Nacional de Navegación y Puertos del Riachuelo y de la zona portuaria. Las demandas con las debieron lidiar no eran menores. Se trataba de lograr mejoras para jornaleros que cobraban su magro jornal con atraso, sin sistemas de previsión ni licencias por enfermedad, sin escalafón ni régimen de ascensos. Eran las duras condiciones laborales del puerto y del país de una oligarquía que necesitaba de los puertos para exportar sus granos y carnes a Inglaterra.

ATE en Entre Ríos

La filial entrerriana es una organización que cuenta con un Consejo Directivo Provincial con 14 Seccionales y tres Delegaciones. Como en Buenos Aires, ATE Entre Ríos nació en los talleres de las instalaciones de Construcciones Portuarias. El trabajo sindical en el Estado venía creciendo desde 1919, fundamentalmente en los talleres de Paraná, donde el Sindicato de Resistencia Obreros del Ministerio de Obras Públicas funcionó desde el mes de setiembre de aquel año.

En agosto de 1924, la situación de los trabajadores de Navegación y Puertos exhibía un deterioro que no tenía límites como consecuencia de los atrasos en los pagos y las suspensiones de los trabajos en el puerto. Al ver que las gestiones ante las autoridades resultaban inútiles, los trabajadores reunidos en un plenario enviaron a Juan Carlos Frías y Juan Faimali para que viajaran a Buenos Aires a reclamar y realizaran contactos con activistas estatales. Así, se llegó a un acuerdo fundamental, que fue la semilla de ATE en Entre Ríos: Poner en marcha la organización de un sindicato que uniese a los trabajadores a lo largo y ancho del país.

Frías y Faimalí, como representantes de los estatales de Paraná con sendas credenciales avaladas por los trabajadores estatales entrerrianos, estuvieron presentes en la tarde del 15 de enero de 1925. Así, el impulso inicial de los trabajadores de Navegación y Puertos se extendió entre los marineros de las dragas de Corrientes, Concepción del Uruguay, Paraná, Rosario y posteriormente entre los empleados de la Dirección de Arquitectura y los trabajadores del Arsenal Naval de Puerto Belgrano en Punta Alta.

Principios

Desde su fundación ATE se declaró ajena a toda cuestión política, religiosa u otras creencias, y prohibió las discusiones sobre esos asuntos dentro del local sindical. Por aquellos años, para ser afiliado a ATE bastaba ser obrero y empleado de la Administración Nacional sin distinción de sexo y con la única excepción de los jefes superiores. Su propósito era “propender al mejoramiento de las condiciones económicas, técnicas, morales y sociales de sus asociados; la estabilidad de obreros y empleados nacionales; la implantación del escalafón para los mismos; reforma de la Ley de Jubilaciones y Pensiones Civiles; reforma de la Ley de Accidentes de trabajo”.

Desde el origen, los compañeros fundadores dedicaron esfuerzo a la promoción de la lectura, la prensa propia, la creación de bibliotecas, la organización de conferencias y charlas y, con el tiempo, programas de radio. Estos principios siguen rigiendo los proyectos de cada conducción en cada provincia o ciudad del país.

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