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Crear Primavera


Por Julián Froidevaux

la noche de los lapices

Corre el mes de septiembre y todos esperamos la primavera. Su inicio es motivo de fiesta y jolgorio, de alegría y esperanza. Todas las estaciones del año tienen su paisaje y nuestro imaginario colectivo tiene referencias simbólicas que nos alumbran sensaciones. Inexorablemente nos toca transitar año tras año por las cuatro estaciones. En el caso de la primavera, podríamos convenir que, las asociaciones son altamente gratificantes y están estrictamente vinculadas a la juventud o en su defecto al espíritu joven. Sin embargo, hay primaveras que han sido invierno y, otras, verano. Como así también la primavera fue otoño alguna vez.

Las presentes líneas no pretenden ser una columna de opinión acerca del calentamiento global y el cambio climático. Más bien pretende ser la puesta en común de una reflexión política que tiene como protagonistas a la juventud y la historia. El 14 de septiembre de 2006 el presidente Néstor Kirchner firmó el decreto por el cual se propuso al Congreso Nacional instituir el 16 de septiembre como Día Nacional de la Juventud, en recuerdo de la denominada Noche de los Lápices, ocurrida ese día del año 1976 durante la última dictadura cívico militar y en la que fueron secuestrados estudiantes que reclamaban por el boleto estudiantil en la ciudad de La Plata, en un operativo de la policía bonaerense, cuyo jefe, el represor Ramón Camps, denominó La Noche de los Lápices.

Esos lápices que Camps y los genocidas pretendieron hacer desaparecer, hoy escriben más que nunca. “Cuando la juventud se hace patria, la patria se hace joven”, es la consigna de la convocatoria al acto homenaje que se va a realizar hoy en la capital de Entre Ríos. Y simultáneamente en cada rincón de la provincia y del país se desarrollarán actividades que confirman que Argentina es una patria joven. Agreguemos un dato para nada menor que ensancha el horizonte aún más: organizaciones estudiantiles secundarias y universitarias articulan con organismos de derechos humanos, organizaciones políticas y organismos públicos estatales municipales, provinciales y nacionales. Haciendo eje en la cultura y la solidaridad, dos nutrientes esenciales que proporcionan energía, reparan y reconstruyen los tejidos y son indispensables para la política más genuina y profunda. Esa política que es la raíz de toda rebeldía y de toda construcción creativa y popular. Esa que brotó, creció y seguirá dando frutos. Más allá de lo que las minorías privilegias pretendan. Y esto es así pero no por un determinismo histórico sino como consecuencia de la dignidad de un pueblo con memoria.
Permítaseme citar a Rodolfo Walsh cuando dice: “Nuestras clases dominantes han procurado siempre que los trabajadores no tengan historia, no tengan doctrina, no tengan héroes y mártires. Cada lucha debe empezar de nuevo, separada de las luchas anteriores: la experiencia colectiva se pierde, las lecciones se olvidan. La historia parece así como propiedad privada cuyos dueños son los dueños de todas las otras cosas”.
Este es el motivo por el cual tenemos la certeza de que los niveles de participación, organización, movilización y conciencia que florecen en torno a este 16 de septiembre huelen a primavera duradera e intensa, constituyendo un horizonte permanente que interpela a cada vez más sectores del pueblo a participar en los destinos de la patria.

Porque no sólo ya no hay margen para el invierno del miedo y la indiferencia, sino porque junto con el homenaje a los militantes del `70 que fueron víctimas de la Noche de los Lápices está el recuerdo latente de las conquistas, resistencias y derrotas que tuvieron lugar en Paraná simultáneamente.

La juventud hoy repudia al golpe encabezado por el general Eduardo Lonardi que se iniciara en Córdoba el 16 de septiembre de 1955 y derrocó mediante un golpe de estado al gobierno constitucional del presidente Juan Domingo Perón. Después de muchos años de olvido se vuelven a escuchar el retumbar de las bombas que mataron a casi 400 civiles en la Plaza de Mayo. Al mismo tiempo recordamos que en el año 1995 se llevó a cabo la inauguración del Monumento a la Memoria que hiciera nuestra querida Amanda Mayor y la constitución de la Asociación de Familiares y Amigo de Detenidos-Desaparecidos de Entre Ríos.

La juventud toma en sus manos la historia, la riega, la cuida, la hace crecer. Conjuga diferentes coordenadas temporales en un solo lugar, el fértil suelo de la conciencia y la política. La juventud, como siempre lo recalcan Cristina y Urribarri, valora la democracia y construye con alegría. Fiel reflejo de ello es la felicidad popular que generó el abrazo de Estela con Ignacio Guido, su nieto. Porque por más que a algunos pocos no les guste, como escribió Marechal: “La patria es un peligro que florece”.

Es así, entrañable Eduardo Mencho Germano. Este 16 de septiembre va a ser distinto. Recuperamos tus huesos y hay una multitud de retoños tuyos, de Mario Menéndez y del Bicho Fadil, que han asumido como propia la tarea de crear primavera.

* Subsecretario de Derechos Humanos de Entre Ríos

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