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El deporte hecho grieta


Por Jorge Pedro Busti (*)

mary teran de weiss

Hace 33 años se suicidaba Mary Terán de Weiss, una de las mejores tenistas argentinas. Marginada por su acercamiento al peronismo, su figura fue reivindicada con atraso. Diferentes voces hablan con El Gráfico de su vida y su legado.

Si José María Gatica representó el odio de una sociedad antiperonista y la idolatría de los peronistas, de la tenista María Luisa Terán de Weiss -destacada jugadora de las décadas del 40, 50 y 60- se puede decir lo mismo en femenino. Gatica murió atropellado por un colectivo en Barracas, lejos de sus tiempos de gloria. Terán de Weiss se suicidó -agobiada por una depresión- el 8 de diciembre de 1984, a los 66 años. Nunca le perdonaron su acercamiento al presidente Juan Domingo Perón y a su esposa, Eva Duarte. También la atacaron por su intento de popularizar un deporte de élite como el tenis. Mediante la Fundación Evita proporcionaba raquetas a chicos en complicada situación económica. Algunas de sus colegas se negaban a enfrentarla por cuestiones ideológicas. Los dirigentes también le hicieron el vacío. Funcionaria peronista, cuando Perón fue derrocado en el 55 no pudo regresar al país desde Alemania, donde competía. Le incautaron los bienes. Volvió mucho después, pero nunca dejaron de amenazarla. “A ella la odiaban más que a Gatica. Se acostumbró a que la llamen por teléfono a cualquier hora y la insulten”, le dice a esta revista el historiador y dirigente político Víctor Lupo, autor de libros referenciales sobre la temática. Historia política del deporte argentino (Corregidor) y 100 ídolos porteños (junto al periodista Horacio del Prado, de la misma editorial) son algunos.

Lupo fue uno de los pioneros en reivindicar su figura. Integró la Liga Justicialista del Deporte, que en septiembre de 1980 realizó una “cena de desagravio” en honor a Terán de Weiss. Ese mismo año Terán fue protagonista de una polémica, cuando la Ciudad de Buenos Aires y el Círculo de Periodistas Deportivos quisieron premiar a los cinco mejores deportistas por actividad de la historia.

Terán fue excluida. Aficionados al deporte protestaron a través de una carta publicada en La Nación. “Estaba en la lista pero la bajaron”, dice Lupo. Rosario la reivindica, desde septiembre, con el nombre de una calle. Mar del Plata también le rindió homenajes. Y mediante la ley 2501/07 se denominó Mary Terán de Weiss al estadio del Parque Roca, hoy escenario de partidos internacionales. Sin embargo, el ninguneo continuó cuando en los tickets se leía Estadio Parque Roca. Lupo, ex director de Deportes de la Ciudad de Buenos Aires, fue impulsor de este reconocimiento. “Creamos los Premios Dignidad e impulsamos que se ponga su nombre al estadio, en diciembre de 2006”, explica.

A MIL POR HORA

Mary Terán nació el 29 de enero de 1918 en Rosario. A los 7 jugaba al tenis. Sumó la natación y fue timonel del equipo de remeros del Club Alberdi. Como tenista representó, primero, al Rowing Club de Rosario. Después Al Atlético Rosario, al Lawn Tennis Club y a River. Jugó torneos nacionales en representación de Santa Fe. Ganó 832 partidos sobre 1.100 disputados entre singles, dobles y dobles mixtos. En 1950 venció en los abiertos de Irlanda e Israel y en el 51 en Colonia y Baden-Baden, Alemania. Ganó dos medallas doradas y una de bronce en los Juegos Panamericanos de Buenos Aires de ese año. Fue número uno argentina en 1941, 1944, 1946, 1947 y 1948. Su gran rival deportiva, Felisa Piédrola, la enfrentaría en el terreno ideológico. “Putita rosarina”, le gritó en un partido. La Asociación Argentina de Tenis, tras el derrocamiento de Perón, exigió la desafiliación internacional de Terán. “La respuesta de la Federación Internacional fue la lógica: nadie puede desafiliar a un tenista por su ideología”, aclara Lupo.

Los 60 también fueron duros. Cuando River fue el único club que la incorporó, las rivales se negaban a jugar. Cuenta su amigo y periodista Roberto Andersen en su libro Mary Terán de Weiss (Ediciones Fabro) que una de ellas, Mabel Bove, se encargó especialmente de llamar a colegas para que no se presenten en los torneos en los que participaba Terán. Pero hubo otras voces, como la de Nora Somoza, quien sostuvo que “Mabel Bove, con este ademán, oscureció el emblema de su club, quebró y vulneró el espíritu de confraternidad”. En 1964, Terán anunció su retiro del tenis a través de una carta de cuatro páginas publicada en El Gráfico (ver aparte). “La conocí en el 79. Era una ‘señora’. Solía ser irónica. Decía que sus rivales la evitaban no por cuestiones ideológicas sino porque tenían miedo de perder. Y algo de eso había, porque era muy muy buena jugadora”, la recuerda Lupo. Tras su retiro, no dejó de viajar a Europa ni de dar algunas clases particulares de tenis.

Su marido, el tenista Heraldo Weiss y capitán del equipo de Copa Davis, la llevó hacia el peronismo. Ya de grande, Terán practicó golf. Cuenta Lupo en su Historia política del deporte argentino que lo jugaba sobre una alfombra en el fondo de su negocio de ropa deportiva de la avenida Córdoba y Florida. Su amigo el dibujante Caloi era uno de sus rivales golfistas.

“El peronismo convirtió a los deportistas en embajadores del país. Perón tenía una buena relación con ellos”, argumenta Lupo, quien tuvo varios encuentros personales con Terán. “Fue la primera en competir en el exterior. Y hasta un rey en los países árabes la quiso comprar para incorporarla a su harén, de tan linda que era”. El hecho ocurrió en el Golfo Pérsico, durante una velada en el palacio de un jeque, tras la disputa de un torneo. Un allegado se le acercó a Heraldo Weiss y le ofreció una importante suma de dinero por su esposa.

A la muerte de Eva (26 de julio de 1952) Perón le ofreció matrimonio. Ella también acababa de enviudar. “Me contó que no quería ser Primera Dama”, dice Víctor Lupo. “No estaba capacitada para reemplazar a Evita”, se justificaba Terán. En esos días, mientras circulaba en moto por la Avenida Figueroa Alcorta, resultó ilesa tras ser embestida por un automóvil que reconoció como el de Juan Duarte, hermano de Eva, quien la veía como una virtual Primera Dama. Terán jamás denunció el hecho de manera oficial.

PARA NO OLVIDAR

La memoria de Mary Terán de Weiss es constantemente reivindicada. Uno de los pioneros fue Roberto Andersen, quien cuenta su vida de manera detallada en el mencionado Mary Terán de Weiss (Ediciones Fabro). Además publica fotos de su casamiento, de sus actividades como ama de casa y hasta con Errol Flynn, en Hollywood, y con la princesa Isabel de Inglaterra (Isabel II). También están sus tapas de revistas; entre ellas, El Gráfico.

Andersen destaca su gran incidencia en el tenis europeo y hace hincapié en su participación en la Federación Femenina Eva Perón y en su rol de asesora de la Dirección de Campos Deportivos Metropolitanos en tiempos peronistas. Y cuenta que Perón le pidió que elija de una vitrina la joya que más le guste. Luego le ofreció matrimonio. Mary Terán optó por su carrera deportiva.

Osvaldo Jara, autor del libro Peronismo y deporte (Ediciones Al arco), también destaca a Mary Terán. En charla con El Gráfico, opina: “Ha sido una de las grandes deportistas de nuestro país. Fue cinco veces la primera raqueta argentina. Fue ganadora del Plate de Wimbledon, certamen disputado entre jugadores que no llegaban a la final. En el tenis es una de las principales figuras de la historia. A la altura de Guillermo Vilas, Gabriela Sabatini o de la generación de tenistas que apareció en los últimos tiempos. Su figura es tan importante que el estadio multipropósito de la Ciudad de Buenos Aires lleva su nombre, a pesar de la resistencia de un sector del ambiente del tenis y la dirigencia política que sigue menospreciándola”.

Para entender el marco social en los tiempos de Terán de Weiss, Jara destaca su interés por la difusión del deporte: “En la etapa peronista alcanzó su mejor momento, y se lo puede verificar desde distintos planos. Desde lo estadístico, fueron los años en donde se consiguieron los mayores logros de la historia deportiva nacional. Se destacaron en el máximo nivel Pascual Pérez, Delfo Cabrera, Osvaldo Suárez, Reinaldo Gorno, Eduardo Guerrero, los hermanos Félix y Fulvio Galimi y Juan Manuel Fangio. También se obtuvieron importantes logros como el Mundial de básquet de 1950, medallas olímpicas en Londres ‘48 y Helsinki ‘52 o la gran actuación nacional en los Primeros Juegos Deportivos Panamericanos, en el 51, en Buenos Aires. En este certamen la representación nacional estuvo al tope del medallero, por encima de Estados Unidos, lo que habla claramente del enorme potencial con que se contaba. El fomento de la cultura atlética apuntó a todos los sectores sociales y franjas etarias, logrando que 1955 existiera un tercio de la población practicando alguna actividad”.

Rosarina como Terán, la guionista y directora Judith Battaglia se despachó con el documental Mary Terán, la tenista del pueblo. “La elegí porque su historia, tanto desde lo deportivo como desde la militancia peronista, era desconocida. Hacer el documental me parece un acto de justicia a su memoria”, explica. “Cuando empecé no sabía nada de ella, pero nadie sabía nada. Ni bien escuché su nombre empecé a preguntarles a muchos compañeros, pero tampoco conocían su historia”.

Mary Terán, la tenista del pueblo es un gran trabajo que contribuye a la reivindicación. A Battaglia le llevó cerca de dos años entre investigación y entrevistas. Le dice a El Gráfico: “Lo más interesante de Mary Terán es su compromiso político. La admiro porque, pudiendo haber disfrutado de sus éxitos deportivos, fue más allá. No hay mucha gente pueda ver más allá de sus narices. Ella sí, e hizo todo para que los chicos de barrios sin posibilidades económicas pudieran practicar un deporte que hasta por entonces era exclusivo de la clase alta”.

“Lo interesante es el coraje para hacer eso”, dice también. Y concluye: “Lo que me queda de su historia, lo que me da esperanzas, es que, si bien el odio es fuerte, el amor siempre gana. Será cuestión de más o menos tiempo, pero los que aman, triunfan. Y la historia los reconocerá”.

RECUERDOS DE FAMILIA

El primer recuerdo del rosarino Alfredo Terán (73 años) sobre su tía data de cuando tenía alrededor de 11 años. “La visitaba seguido en Buenos Aires. A veces iba a verla en los torneos. Me acuerdo de los tiempos de la revolución libertadora. Por eso días, mi tía andaba de gira por Alemania. Entonces no regresó. Le incautaron los bienes. Volvió recién cuando asumió la presidencia Frondizi. Vivía en un departamento de la calle Virrey del Pino, en Belgrano R. Desde sus ventanas se veía el Belgrano Athletic Club. Me acuerdo de que jugaba seguido en España. Después se mudó a un departamento en Recoleta, en la calle Rodríguez Peña, a dos cuadras de avenida Santa Fe”, le dice su sobrino a esta revista.

La tía Mary era hermana de su papá, Alfredo, quien, junto con su otro hermano, José, heredó el negocio de venta de ropa de tenis y golf, en el centro de Buenos Aires. “Al principio lo tenía con otros socios (los también tenistas Guillermo Robson, Augusto Zappa -en nombre de su hermano Adriano- y su marido, Heraldo Weiss). Estaba en Córdoba y Florida. Mi tía después les compró su parte y lo manejó sola. Le puso su nombre. Cuando mi papá y mi tío lo heredan, tras su muerte, le dejan el mismo nombre: Mary Terán de Weiss. Pero aparecieron las grandes cadenas deportivas y ya no anduvo. Hoy en ese local funciona un maxiquiosco”.

Y dice: “Le tenían encono porque abrió el tenis a las clases populares. Era muy amiga de Fangio, de los hermanos Gálvez y de varios otros deportistas de la época. Pero, por ejemplo, no se la agarraron con Fangio. Sí con ella: la insultaban. La marginaban. En sus últimos tiempos también. Lo soportó todo lo que pudo: pero cuando murió mi abuela se vino abajo”. Refiere a Gregoria Giménez, quien vivía con Mary en el departamento de la calle Rodríguez Peña 1391. Era, según le cuenta Alfredo a El Grafico, quien se encargaba de juntar material periodístico sobre su hija tenista. “Libros, revistas, lo que sea”, aclara. Para ese entonces, Alfredo no viajaba seguido a Buenos Aires: “Trabajaba y estudiaba, así que no tenía mucho tiempo para ir a verla”.

ÚLTIMOS TIEMPOS

Lupo solía visitarla en su departamento de Recoleta. “Tenía una buena posición económica. Había ahorrado, y además contaba con lo del negocio, pero no pudo soportar lo de la madre, Goyita”, le cuenta a El Gráfico.

Roberto Andersen escribe en su libro que el 15 de noviembre del 84, unas semanas antes de su suicidio, fue “trasladada de urgencia a un sanatorio de atención neurológica como consecuencia de haber ingerido barbitúricos”. Desde entonces, tuvieron algunos encuentros que se basaron en anécdotas como jugadora. El 5 de diciembre le dieron el alta y unas amigas de su madre que vivían en un departamento marplatense en Santa Fe 1820 la invitaron a descansar unos días.

“Quisieron sacarla de la depre, pero se terminó suicidando. De esos tiempos la recuerdo siempre afligida. Cuando nos enteramos de lo que pasó, fuimos con mi papá a Mar del Plata. Yo tendría 40 años. Mi tía estaba en tratamiento. Nadie esperaba algo así”, comenta Alfredo Terán. La ex tenista se tiró desde el séptimo piso de ese edificio y cayó sobre una marquesina. Tenía 66 años. Del ambiente del tenis, sólo Enrique Morea asistió a su despedida. “Lástima que no pudo disfrutar de los reconocimientos a su trayectoria”, lamenta Alfredo, quien a 33 años de su muerte recuerda así a su tía: “Gran personalidad. Activa. Encaradora. Ética. Tenía una gran prestancia y cuando hablaba lo hacía desde el conocimiento. Y siempre la imagino con la raqueta en la mano”.

Con su muerte no se cicatrizaron heridas pero, de alguna manera, se cerró una historia, aunque con final triste. Un odio que no conviene olvidar, tituló Osvaldo Soriano una ya legendaria nota sobre la vida y muerte de José María Gatica. Ese título también encaja perfectamente con la vida y muerte de Mary Terán de Weiss.

(*) Tres veces gobernador de Entre Ríos, dos veces intendente de Concordia, ex senador nacional y ex diputado nacional y ex interventor de Santiago del Estero.

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