Rio Uruguay Seguros - organizacion El Galpón

El gallito ciego y la polarización de la sociedad


Por Lucas Gastón Rosales *

tala de arboles

“Yo no soy kirschnerista” es como habitualmente me presento en una charla sobre política, en un debate, cruce de ideas o como se lo quiera llamar. Aunque no tardo en agregar: “Pero tenemos que defender esto”. Los ejemplos, las razones por las cuales mantengo esta posición están a la vista y ya son muchos los que se encargan de enumerarlos. Pero no quiero dejar de mencionar el contexto histórico, el marco regional donde transcurren los sucesos que marcan estos últimos 10 años, para la Argentina y los últimos 15 para la región, contando la aparición de Hugo Chávez, en Venezuela.

Se me ocurre este comentario, a partir de la aparente “polarización” de la que mucho se habla, pero a mi entender no es tal. Y digo esto porque quienes sostenemos que, el que vivimos es un modelo de inclusión social, en algunas ocasiones nos encontramos con definiciones tales como “la inseguridad” o “la persecución a los opositores” o que “se la están llevando toda”; pero para que la polarización sea tal (la que no cuestiono su significado, ni si fuera real que ello ocurriera en caso de que así sea) habría que tener sobre la mesa de discusión la refutación a los nuevos planes educativos –más inclusivos que nunca- habría que cuestionar a la sostenida política de Derechos Humanos, a la solidaridad y estratégicos intercambios económicos e industriales con los países de Latinoamérica, al cada vez más evidente sistema de inclusión de los más marginados de las últimas décadas. Hasta el sector agropecuario se ha visto beneficiado con el incremento de sus divisas con las políticas de estos años.

Finalmente no pude con mi genio y terminé recurriendo a este recurso de la enumeración.

Por supuesto que no estoy contemplando en este breve análisis (que seguro tendrá sus omisiones) a la “oposición parlamentaria” ni a los sindicatos despechados, ya que están fuera de juego, en cuanto a la relevancia que tiene su “juego” político.

“Polarizada la sociedad”, muy a menudo es otro de los comentarios que escucho –felizmente en las cada vez más habituales charlas sobre política, debates, cruce de ideas o como se antoje denominar- o “lo que estos tipos lograron es más polarización entre la gente” (entiéndase esto como división)… Y bienvenido sea que gracias al debate podamos saber cómo piensa el otro, y qué mejor cosa para los que nos gusta exponer nuestras ideas que saber con quién estamos debatiendo, confrontando si se quiere. El gallito ciego, por suerte, es un juego que desde hace 30 años quedó en desuso.

La sociedad no está polarizada, lo que está polarizada es la política y era lo que nos hacía falta: o la política de inclusión, de la democratización de los medios de comunicación, por citar algún ejemplo -y seguir incumpliendo mi consigna inicial-, o el acceso al poder solo de los que se han enriquecido, de los amigos del poder nefasto y mafioso o, en contadas ocasiones de sus condescendientes.

Siento que la ley del “sálvese quien pueda” promulgada por la fase más salvaje y atroz del capitalismo que se vivió en Latinoamérica, ya no tiene cabida, al menos en este momento.

Habría que preguntarle a Grecia y a España, que siguen intentando apagar con fuego el incendio que los azota.

Quería cerrar el comentario pero me estaba acordando de los árboles que están mutilando en la 9 de julio y que con gran pena observamos con mis hijos Lucía y Lautaro desde el colectivo 5, esta mañana desde Retiro a Flores, cuando volvíamos de nuestras vacaciones en La Falda. Y de inmediato me acordé de la reciente represión a los artesanos, vendedores y vecinos del Parque Centenario (cuántos de ellos lo habrán votado) y otra vez los recuerdos que me llevan al intento de “Toma Compulsiva” de los talleres recreativos de los pacientes del Borda, por parte de las topadoras del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y del cierre de la colonia de vacaciones del hospital de niños Garraham y el cierre de los centros de asistencia o merenderos de Colegiales y Chacarita donde concurrían a tomar la leche y recibir clases de apoyo chicos en situación de calle o con severos conflictos familiares y me acordé –ya pensando en mí- que este jueves tengo que ver como me las arreglo para viajar a mi trabajo, por el inentendible y tan extenso cierre de la linea “A” de subtes y agrego que los coches que son patrimonio móvil de la Ciudad, que recorrieron subterráneamente Buenos Aires por 100 años, hoy están tirados a la intemperie en un playón de Parque Patricios.

“Polarización”, “polarizados”, me di cuenta que mucha de la gente con la que hablo sólo repite lo que por ahí escucha, y no se detiene a hacer un breve análisis del momento, del lugar en que están parados.

Claro que queda aclarar, debatir y dar solución inmediata en cuanto a Salud Pública; al avasallamiento ambiental (donde se están arrasando con los recursos naturales en San Juan, La Rioja, Catamarca, solo por poner algunos ejemplos); queda escuchar el reclamo de nuestros hermanos originarios a los que se está ninguneando desde el gobierno nacional y los distintos gobiernos provinciales que están involucrados y ni hablar de los grandes negocios inmobiliarios del que necesitamos un capitulo aparte y extenso para profundizar.

Como dije “No soy kirschnerista” pero las diferencias son menores que las coincidencias, y sería quizás más fácil quedarme en mi casa criticando lo que creo debe mejorarse.

Ojalá que lo que aún falta se venga para este lado del polo, para el lado de los que están con este signo político y los que no, pero que en definitiva queremos vivir en un lugar donde haya más equidad, más igualdad de oportunidades, que la torta alcance para todos y ninguno se quede mirando de afuera y así seguir con nuestras charlas de política, debates, cruces de ideas o como se tenga ganas de denominar esto que a veces llamo “participación”.

* cineasta, documentalista y comunicador. Concordiense, actualmente viviendo en Buenos Aires.

Más información sobre:
#analisis- #kirchnerismo- #nacionales

Comentarios
  1. Claudio Portugau

    Muy interesante comentario, me interesa también desde la posición “no ortodoxa” que se lo escribe. Opino similar a tu ideas, y yo me considero un K critico, en donde las distintas acciones positivas para el país superan a las falencias de lo no hecho, o lo hecho mal. Pero lamentablemente, pienso que muchos de los problemas de construcción se deben a una oposición no coherente, distintos gobiernos tuvieron en opositores, por el solo hecho de tener el poder en sus manos y no por pensar o actuar distinto, ademas cuando esa oposición llego al poder solo deshizo lo hecho anteriormente sin ponerse a analizar si esta mal o como mejorarlo.