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El sueldo de la presidenta (y la zoncera de tirar el salario para abajo)


Opinión – por Martín Serhco *

Cuando salen al tapete en los medios lo que cobran los funcionarios públicos hay que tenes mucho cuidado con cómo se toma esa información, con cómo se replica (con cómo la replicamos) en la conversación diaria, en el almacen de la esquina, con la vecina mientras barremos la vereda, o con el compañero en la oficina.

Cristina Kirchner

En estos días se está hablando de cuánto gana la presidenta Cristina Kirchner, y la noticia, que tiene su relevancia informativa, ha sido conducida de manera peligrosa y repligada a través de las redes sociales en Internet (Facebook principalmente) en forma, insisto, muy peligrosa. Y de Facebook salta a la conversación en el almuerzo o la cena, y a la conversación con el remisero.

El peligro no es que se sepa cuánto gana Cristina, o los senadores, o un gobernador, o un ministro. Sino que pasa por la zoncera que vamos construyendo. Y esto sucede cada vez que se habla de los sueldos de un funcionario público.

Cristina es una de las presidentas de toda América (incluida la que se encuentra arriba del río Bravo), que menos gana. En un informe presentado por un diario colombiano a principios del 2011, sólo Evo Morales ganaba menos que Cristina. Ella con 4 mil quinientos dólares entonces, él con 2 mil dólares. Después, el resto de los presidentes Latinoaméricanos, todos ganan más. El ranking (si es que hay algo así) lo encabeza Obama, con un salario mensual de algo más de 33 mil dólares por entonces, un año atrás.

Ahora, un año después, la Secretaría General de la Presidencia difundió (a principios de mes, pero parece que tuvo eco en la gente de a pie en estos últimos días recién) lo que cobran la Presidenta y los secretarios y ministros del gobierno nacional.

sueldos Poder Ejecutivo Nacional

El sueldo de Cristina es de casi 31 mil pesos por mes. Y en conversaciones ordinarias con gente común (¿existe eso?), lo primero que se escucha es indignación: “¡¿Tanto gana?!” Y sí, ¿o acaso debe ganar menos? No.

Paremos la moto y pensémoslo. Un funcionario público (presidente, gobernador, ministro, senador, diputado, etc…) debe tener un buen sueldo, y 20 o 30 mil pesos, seamos francos, no es nada. Después queda la discusión de si ese funcionario cumple o no con su función, pero para eso existen las cláusulas del pacto que toda la sociedad hemos firmado, eso que llamamos Democracia, entre cuyas cláusulas más importantes está la de las elecciones. Si un funcionario (presidente, diputado, etc…) no satisface en su labor, las elecciones es el momento (o al menos uno de los momentos, sino el más trascendente) para su desafectación.

Pero del contrato llamado “Democracia” hablaremos en otra oportunidad. La guita, eso nos interesa acá.

¿Es mucho lo que gana la presidenta? No, reitero enfático (faltan los signos de admiración).

Y debería ganar más. No Cristina; la presidenta, los funcionarios, cualquiera, todos, deberían ganar más. Todos (y este todos se extiende al conjunto de todos). Deberíamos ganar más.

Si discutimos lo que gana la presidenta, esos casi 31 mil pesos, diciendo que gana mucho, le pifiamos fulero. Está bien lo que gana. Lo que está mal es lo que ganan el largo 80% de los trabajadores (en blanco y en negro, y trabajadores desocupados, y jubilados). No debemos debatir que Cristina (ni ningún funcionario) gane menos, sino al contrario, que los trabajadores ganen más.

Hace unos años, en plena época de crisis post-2001, algunos sectores (ligados al PRO y simpatizantes afines), se atrevieron a aventurar que los funcionarios públicos (concejales, etc…) deberían ejercer sus funciones ad-honorem, gratuitamente, ya que es un “servicio a la patria”, sostenían, y mucho repetían el enunciado, creyendo que así se hacía justicia con los políticos corruptos. Dos trampas encubría esto: el político corrupto no obtiene sus ganancias del salario que percibe por su función, sino de los negociados que hace con el Estado; y de implementarse algo así, esto dejaba fuera de la actividad política a cualquiera que no tuviera un sustento económico más que resuelto previamente, relegando cualquier cargo a tecnócratas liberales, claro.

La situación, 10 años después, cambió, y ya no se escucha esa zoncera. Pero, tímidamente, se cuela en la circulación de cuánto gana la Presidenta, el que gana mucho. Y decirlo, implica tirar para abajo todos los salarios, todos. Y como se sabe el hilo se corta por lo más delgado. El ajuste, siempre, comienza por los trabajadores (y por lo general termina allí, salvo en el 2001-2002, que abarcó a bastante más sectores).

Decir que el sueldo de un político es alto, implica hacerle el juego, de forma sutil y sin darnos cuenta, a los poderosos de siempre, esos que no van a elecciones cada cuatro años.

* especial para Diario Concordia

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