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Empresarios niegan restricción aduanera a libros


El titular de la Cámara Argentina de Publicaciones afirma que “no se presentan inconvenientes con las importaciones”.

 

El titular de la Cámara Argentina de Publicaciones (CAP), Héctor Di Marco, señaló ayer que en las jurisdicciones aduaneras “no se presentan inconvenientes” con las importaciones de libros.

“En el día de hoy (por ayer) no se presentan inconvenientes en las Aduanas”, sostuvo Di Marco a través de un comunicado de prensa, al referirse a una nota publicada en el diario Clarín, bajo el título “Sin explicaciones, la Aduana bloqueó el ingreso de todos los libros”.

Di Marco enfatizó que la cámara “en ningún momento hizo referencia que la medida fue adoptada por algún organismo de la administración pública, en particular como se da a entender” en la nota de Clarín, tras lo cual agregó que “la situación que se presenta en este momento es de absolutamente normal”.

Durante la misma jornada, el presidente de la Cámara Argentina del Libro, Isaac Rubinzal, aseguró que “no se puede plantear que estén faltando libros, porque no es cierto”. No obstante, reconoció que “hay algunas complicaciones con las importaciones que se hacen por debajo de los mil dólares o menos de 50 kilos de mercadería; lo demás tiene su ingreso normal con declaración jurada”, dijo Rubinzal en declaraciones a Radio Provincia.

Plomo. El dirigente advirtió que “no se puede plantear el faltante de libros”, y aseguró que en la Cámara se han hecho mediciones y el nivel de plomo “responde a los estándares técnicos”.

La reacción de los empresarios se produjo luego de que el matutino porteño informara que, según un despachante de Aduana, la dependencia oficial había “bloqueado la salida de mercadería liberada, tanto sea de los depósitos fiscales como así también de las terminales portuarias”.

Un caso especial en el universo de la importación de los libros, es el de los couriers, que también se normalizó ayer, luego de que hubiera que realizar un trámite en Ezeiza. En muchos de esos casos, el costo, la tramitación es superior al precio del libro importado.

En esta semana, fuentes del sector habían asegurado que “estamos realizando averiguaciones para ver cómo solucionar el problema. Hay suscripciones individuales, a revistas científicas, por ejemplo, que si no tienen solución, no pueden encararse, porque si no, hay que buscarlas en Ezeiza, hacer un pago o trabajar con un despachante de Aduanas”.

En esa línea, subrayaron que “los libros de gran tiraje ya se imprimen acá” pero la situación es distinta “con libros de pequeño tiraje, o que piden en los colegios. Para poder importar, por el tema del plomo en tinta, hay que hacer una serie de declaraciones juradas, que llevan tiempo y no se llega al inicio de clases”, completó. La norma, por la que el Gobierno se ocupa de controlar que la tinta con que vienen impresos los libros no tenga más que el 0,05 por ciento de plomo, comenzó a regir hace unos años.

Fuente: diariobae.com

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