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Entre Ríos realiza acciones de vigilancia entomológica para leishmaniasis visceral


El gobierno entrerriano, desde el Ministerio de Salud y la Dirección de Epidemiología, realiza la búsqueda activa de insectos que transmiten leshmaniasis a fin de controlar el grupo de enfermedades originadas por diversos parásitos de este género. Asimismo, recomienda una serie de pautas preventivas como el uso de repelentes y vestimentas que cubran la piel para evitar enfermedades transmitidas por estos flebótomos.

leishmaniasis visceral

Desde 2010 la cartera sanitaria provincial trabaja, en articulación con el Programa Nacional de Leishmaniasis, en el monitoreo del insecto que transmite esta enfermedad. En ese sentido se ha efectuado la búsqueda activa del vector transmisor en La Paz, Federal, Feliciano, Chajarí y Concordia. La vigilancia ha continuado anualmente en Chajarí y Concordia, a la que se sumaron: Colón, San José, Gualeguay y Paraná en 2011; Federación y Feliciano en 2012; se mantuvo el monitoreo en Chajarí y Concordia en 2013. Y a fines de 2014 e inicios de 2015, el trabajo se desarrolló en La Paz y Gualeguaychú.

Oportunamente desde la Dirección de Epidemiología de la provincia se indicó que “la leishmaniasis se considera una enfermedad reemergente y un problema creciente de salud pública en el mundo, debido al aumento de la cantidad de afectados como consecuencia de la mayor exposición de las personas a los vectores de la enfermedad” e incluso se referenció que particularmente “la leishmaniasis cutánea presente en América se debe a variaciones en las condiciones del ambiente: deforestación, cambios climáticos. Por otra parte, la leishmaniasis visceral urbana en América se da por tránsito, tráfico y patrones culturales del manejo de mascotas”.

Cabe citar que ambas patologías proliferan por migraciones, urbanización rápida y las tendencias regionales a la tropicalización.

Recomendaciones y acciones locales

En ese sentido desde el Ministerio de Salud se recomienda erradicar posibles criaderos de flebótomos, más en jardines y patios, aplicando repelentes a los perros (reservorios de la enfermedad) para evitar que estos se enfermen y contagien a las personas. Asimismo, la atención y la consulta inmediata al médico deben realizarse en presencia de fiebre prolongada, cansancio, agrandamiento de ganglios, y falta de apetito.

No hay vacuna para prevenir las leishmaniasis y se debe prestar especial cuidado a disminuir la proliferación del vector, limpiando el terreno alrededor de la vivienda, para mantenerlo libre de malezas, escombros y cualquier material que pueda descomponerse, como hojarasca y desechos de animales.

También sirve usar ropas que cubran toda la superficie corporal, aplicarse repelentes, instalar telas mosquiteras, y encender espirales o tabletas repelentes.
Asimismo ayuda controlar la salud de los perros en forma periódica, concurriendo al veterinario.

Vigilancia, prevención y detección precoz

Es importante destacar que las acciones de prevención y control se basan en el trabajo de análisis de los datos de vigilancia. Esto permite que se definan áreas vulnerables o receptivas para la transmisión de leishmaniasis visceral, determinar el sitio probable de infección, autóctona o importada, disminuir la morbilidad y mortalidad por tratamiento precoz, describir la distribución y abundancia del vector, diseñar medidas apropiadas de prevención y control y conocer la tendencia de la incidencia en tiempo y espacio.

El trabajo de monitoreo consiste en la colocación de mini trampas de luz tipo CDC activadas en el horario de 19 a 9 del día siguiente, en el transcurso de dos o tres noches consecutivas en sitios previamente seleccionados, representando los distintos ambientes de la localidad. También se trabaja especialmente atendiendo condiciones de: presencia de sombra vegetal, tierra húmeda, detritos orgánicos, proximidad a parches de vegetación densa, densidad, calidad y accesibilidad de oferta de fuentes de ingesta sanguínea, y la no interferencia de luces externas.

En el monitoreo, desde 2010 a noviembre de 2014 sólo se encontró vector en Chajarí. En 2015 se lo halló en Concordia. Actualmente se continúa la vigilancia para evaluar las posibles dispersiones, trabajando en recomendaciones al personal de salud para diagnosticar tempranamente las leshmaniasis.

Proceso de esta enfermedad

La leishmaniasis se transmite solamente por la picadura de algunas especies de flebótomos, insectos muy pequeños conocidos como torito, plumilla o carachay que pican generalmente durante la tarde y la noche.

Solo los flebótomos que tienen el parásito pueden transmitir la enfermedad. Para poder contagiar la enfermedad el flebótomo previamente se debe haber alimentado con sangre de algún animal enfermo de leishmaniasis. No se transmite directamente de una persona a otra, ni a través de objetos ni de la leche materna.

El flebótomo que transmite leishmaniasis se desarrolla en lugares húmedos y oscuros cubiertos de vegetación, rincones, paredes o troncos de los árboles. No se reproduce en el agua, ni en las zanjas.

En la forma más grave de la enfermedad, la leishmaniasis visceral, el perro tiene una importancia fundamental, ya que es el “reservorio de la enfermedad”. Esto quiere decir que es el animal que al estar infectado de leishmaniasis, permite que los flebótomos se contagien y puede contagiar a los seres humanos. Por eso es necesario detectar la infección del perro en las comunidades.

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