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Hebe de bonafini, 35 años de lucha


 

La titular de la Asociación Madres de Plaza de Mayo advirtió que “el enemigo, que tiene la prensa canalla y la guita, es muy poderoso”. También reclamó a los jóvenes militantes que “no luchen por un cargo”. Memoria y compromiso.

Recién llegada de Venezuela, donde fue invitada y premiada por el gobierno de Hugo Chávez, Hebe de Bonafini –titular de la Asociación Madres de Plaza de Mayo– recibió a Tiempo Argentino para hacer un repaso sobre su visita y sobre lo que significa cumplir 35 años de lucha ininterrumpida por los Derechos Humanos. Reflexionó con emoción sobre sus hijos y describió los desafíos con los que a su criterio se enfrenta el gobierno en los próximos cuatro años de gestión. “Si el proyecto fracasa es por culpa del pueblo, no de Cristina”, aseguró.

–¿Cuál fue el balance de su visita a Venezuela?

–Los venezolanos quieren mucho a las Madres porque tenemos contacto desde 1986. La conocimos pobre y por eso sabemos lo que ha hecho Chávez. Viajé a recibir el premio pero la visita fue mucho más allá.

–¿Cómo fue recibir la Orden “Argelia Laya” por su lucha a favor de los Derechos Humanos?

–Son cosas que vos te las cuestionás. No sabés si las mereces. Yo siempre lo recibo en nombre de todas las Madres, pero fue muy fuerte. No soy muy amiga de los premios. Los tenemos que recibir pero siempre me cuestiono si tengo que ir yo. No quiero que me den premios a mí. Tenemos una organización que se ha caracterizado siempre por el trabajo colectivo: todo es de todos. Me parece fuerte que las Madres sigamos teniendo tanto reconocimiento. Fue un acto muy lindo, cálido, muy cariñoso.

–¿Tuvo una agenda agitada?

–Muchísimas actividades, prensa, visitas a canales de TV. Nuestro embajador Carlos Cheppy me acompañó a todos lados. Además de asistir a la condecoración, fui a la marcha por el Día Internacional de las Mujeres donde hubo más de 30 mil mujeres en la calle. Después me llamó el vicepresidente Elías Jaua. En vez de que yo le pida entrevista, él me llamo para que nos encontráramos. Fue estar en familia. También vino el ex embajador en Argentina, Roger Capella, que estaba a 700 kilómetros de distancia, sólo para verme.

–¿Se comunicó con Hugo Chávez?

–Sí, me mandó un mensaje. Hace unos días me había llamado para insistirme que formara las Mujeres Latinoamericanas. Le dije que no porque no puedo y porque no estoy capacitada tampoco. Yo le dejé otro mensaje. “Hugo: queremos que te mejores porque te necesitamos. A mí me parece que vos venciste cosas muchos más duras que el cáncer”, le dije.

–¿Qué fue lo que más la sorprendió?

–Que la gente nos siga queriendo tanto. Han pasado tantos años y cada vez tienen más amor por lo que hacemos. A ellos les sorprende que seamos tan viejas y que sigamos adelante. Les llama la atención la fuerza que tenemos para hacer las cosas. Allí, las llamadas Mujeres del Barrio están en otra situación. Están bajo un gobierno legal que las quiere. En cambio nosotras, en su momento, tuvimos que hacer todo ilegal. No teníamos permiso y lo hacíamos igual. A ellos les llamaba la atención los 35 años nuestros de marchas sin abandonar un solo jueves.

–¿Y qué siente al cumplir 35 años de lucha ininterrumpida?

–Muchas cosas se te cruzan por la cabeza. Lo que a mí siempre me acosa, si querés, es no saber cómo serían mis hijos ahora. Yo los miro a la noche en las fotos que tengo en mi casa, y pienso: ¿Cómo serían? Mi hijo mayor hoy tendría 63 años. ¿Sería canoso? ¿Qué estaría haciendo? ¿Cuál sería su vida? ¿Habría tenido hijos? Entonces… Son 35 años que me parece que pasaron demasiado rápido. No parece que fuera tanto. Son 35 años de muchas pérdidas. Yo perdí toda la familia. Me quedé sólo con mi hija. Cuando a veces me junto con las Madres hablando de todo este tiempo también estamos orgullosas de haber hecho todo lo que hicimos. Estamos contentas y satisfechas. Y estamos contentas ahora de ser kirchneristas, que es una cosa que nunca habíamos pensado. Siempre habíamos dicho que con los partidos políticos no.

–¿Y por dónde empiezan esos recuerdos en grupo?

–Cada una dice algo propio. En general, revivimos algunas cosas muy risueñas que tienen que ver con las picardías que hicimos hace mucho tiempo. Por ejemplo, me acuerdo que a la vuelta de mi casa vivía la hermana de (Emilio) Massera, que le organizó un acto para que él se presentara como candidato en el ’80. Yo les propuse a las Madres que fuéramos al acto que era el 7 de agosto, el día de San Cayetano. Hicimos una carta y nos metimos sin el pañuelo. Entramos y nos pusimos adelante de todo. La gente protestaba para que nos sentáramos, y en un momento nos pusimos de golpe el pañuelo. Imaginate. Se quedaron todos helados. Entonces yo levanté la carta y comencé a gritar que la quería entregar. No sé qué me hicieron en la espalda pero de pronto me caí redonda al piso. Y en eso sube Massera y dos de las Madres más finas, de una clase social diferente a la de nosotros, que no eran calentonas como yo, lo agarraron y empezaron a pegarle pataditas como podían. Massera se agarró un susto terrible y ahí se terminó el acto. Por supuesto tuvimos que disparar y fuimos a parar a San Cayetano para escondernos entre la gente. Esas cosas nos dan como satisfacción, de decir: “Mirá lo que fuimos capaces de hacer.”

–¿Era una forma de perderles el miedo a los genocidas?

–Nunca les tuvimos miedo. Cuando vos perdés lo que más querés, lo más importante en tu vida, que son tus hijos, ¿qué cosa peor te puede pasar? No hay nada peor que eso. Porque no tuvimos miedo, las Madres siempre lo que hemos hecho ha sido con orgullo.

–¿Cree que alguna vez el kirchnerismo pueda decepcionarla?

–Nos costó decidirnos a todas, no fue fácil. Pero desde que vino Néstor (Kirchner) empezamos a sentirlo. Creo que si todos los que decimos que somos kirchneristas y los que apoyamos al modelo nacional y popular lo hacemos, no va a fracasar. Si fracasa es por nuestra culpa, no por la presidenta. Si el proyecto fracasa es por culpa del pueblo y de algunos que gobiernan, pero no de Cristina. Por eso si uno confía en uno mismo de lo que puede hacer, yo confío en que todo va a ir bien.

–¿Cuáles son los desafíos que debe superar el kirchnerismo?

–El gobierno enfrenta todavía mucha corrupción, algo que les pasa a todos los gobernantes latinoamericanos. Le pasa a Evo (Morales), le pasa a Chávez, le pasa a (Rafael) Correa. Creo que eso es un problema serio. Y también los jóvenes que están trabajando y mucho, pero que todavía tienen que madurar. Lo que siempre les pido es que no luchen por un puesto, ni por un cargo. Que luchen por la patria, que luchen para otros, por otros. Ese “el otro soy yo”, que se les haga carne. Uno logra cosas cuando no quiere nada para uno. Es lo que nos enseñaron nuestros hijos. Ellos fueron capaces de dar lo mejor que tenían que era su vida. Y la entregaban desde que empezaban la militancia. Cuando se llevaron a mi hijo, en la casa había tres frasquitos de dulce de vidrio. Decían “viajes”, “morfi” e “imprevistos”. En todos había monedas. Todo estaba entregado para la causa. Y de eso también hay que aprender. No es fácil, pero la causa es esta: el proyecto nacional y popular, la revolución sin armas.

–¿Hay un ataque hacia esa juventud que milita, a La Cámpora?

–El ataque es hacia todo. Hacia lo que hace “la presi”, lo que hace Amado (Boudou) y que lo hacen porque no saben cómo voltearla. Todo lo que hacen es contra “la presi”, por más que lo ataquen a Boudou, al juez (de la Corte Suprema Eugenio) Zaffaroni, por más que me peguen a mí, es todo contra la presidenta. La odian porque está haciendo lo que nadie fue capaz de hacer. Tienen mucha bronca y ella les responde cada día con un hecho concreto. Falta un montón. Nadie dice que no falta, pero todo de golpe no se puede hacer.

–¿Cómo ve los próximos cuatro años de mandato?

–Sé que van a ser cuatro años muy difíciles porque el enemigo que tiene a la prensa canalla y la guita es muy poderoso. Pero también sé que nos hemos liberado del Fondo Monetario, de Estados Unidos, de los yanquis, que ya es mucho. Todo eso nos permite ser más libres. Si todos apostamos al proyecto nacional y popular y somos kirchneristas de verdad –no para conseguir una intendencia o ser diputado–, la Patria va a ser nuestra.

–¿Hay algo especial previsto para conmemorar los 35 años de las Madres?

–Vamos a empezar el 21 de este mes con una clase magistral de Zaffaroni sobre genocidio; el 22 viene Ricardo Forster; el 23 Eduardo Anguita; y el 24… surprise. La semana de los 35 años va a haber actividades y el 30 de abril vamos a hacer algo especial que ya se van a enterar. Va a ser algo también para agradecer a toda la gente que colabora y sigue colaborando. Desde traernos dinero a traernos tortas, bombones, cariño. Y de gente que no conocemos. Todo era bueno para sostenernos. Los que fueron a la Plaza en los momentos más difíciles y también al gobierno, pero sobre todo a Amado (Boudou). Se portó como un compañero, no como un ministro ni como vicepresidente. En el momento más difícil y cuando yo lloraba mucho, él me decía: “No llores porque no quiero que te enfermes”, y venía a mi casa como si fuera un compañero. Es un gran hombre. Nunca lo dije porque tampoco me parecía que tenía que decirlo, pero me parece que es el momento. <

El caso Schoklender y la justicia

–A diez meses del inicio de la causa Schoklender, ¿cómo evalúa la investigación?

–Yo tengo un gran respeto por los fiscales, por (Norberto) Oyarbide. A veces me gustaría que las cosas fuesen más rápidas. La causa se agrandó tanto porque hay muchas denuncias contra ellos. Imagino que el juez estará esperando para hacer lo mejor posible. Yo desearía que se termine rápido porque es muy angustiante para todas las Madres. Pero no paramos de hacer lo que estábamos haciendo. Con todo el apoyo internacional, del pueblo, de la sociedad, del gobierno. Hemos podido mantener de pie todo. No cerramos nada. Eso me da orgullo, a pesar de todo y contra todo.

–La segunda pericia caligráfica en el contrato con Meldorek arrojó que su firma fue falsificada…

–No pusimos perito de parte porque estaba segura de que no es mi firma porque no estaba en Buenos Aires. Y yo sé que a ese tipo (que aparece firmando el contrato) no lo conozco. Me da mucha bronca que se la haya involucrado a mi hija (María Alejandra) cuando no tiene absolutamente nada que ver en nada. Espero que termine pronto, más por ella que por nosotras.

–¿Qué cree que definirá la justicia?

–Los juicios son lentos. Me hablan de años. Lo justo sería que vayan a la cárcel todos los responsables de la asociación ilícita. No va a haber nada que pague lo que hicieron, ni la perpetua.

Docentes, trenes y paros

PROYECTO. “Tenemos que acentuar el proyecto nacional y popular porque los hombres y las mujeres pasan. La amamos a Cristina, pero nosotros apoyamos al proyecto nacional y popular, venga uno o venga el otro.”

SINDICATOS. “Los sindicatos tienen que ser más nuestros, no de los burócratas. No que se muevan de acuerdo a lo que les viene bien a los que los dirigen. Este año vamos a hacer un juicio ético y político a los burócratas sindicales porque también hay que decir qué hicieron.”

PAROS. “Yo sé que hay muchas cosas por hacer. Sé que los maestros hicieron a lo mejor una huelga que no merece la presidenta pero era la única manera que tienen de conseguir los sueldos. No sé si habría habido otra. No es un gobierno cualquiera. No es un gobierno facho. No es una dictadura. Es un enfrentamiento en el que habría que tener un poco más de cuidado.”

FERROCARRILES. “Tienen que volver a nuestras manos. Estoy muy contenta con (el actual secretario de Transporte, Alejandro) Ramos que es una persona fantástica. Es un pibe joven que va a hacer las cosas bien y tenemos que pensar en los ferrocarriles porque es lo que une a los pueblos.”

Fuente:tiempo.infonews.com

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