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Justicia por voz propia (ya quisiera) en Buenos Aires S.A.


Opinión – Por Lucas Gastón Rosales *

deforestacion 9 de julio

Cómo es posible que hayamos elegido a un empresario rico, muy rico para que administre los recursos de todos los que vivimos en la ciudad más rica de Argentina.

Cómo pudimos caer en semejante barbaridad, obvia y predecible a la vez.

La historia –quizás no tan rica como este hombre- nos ha demostrado en todos los idiomas, credos y signos políticos que el dinero no tiene idioma, credo ni signo político. No obstante ello, acá estamos, empobreciéndola más aún, negándola como Pedro antes que el gallo cante 3 veces.

Mauricio Macri está enfermo. Está enfermo porque cree (pongo la firma donde me lo pidan) que él es el gerente de una empresa que se llama Buenos Aires S.A. y los empleados, sus empleados, somos quienes la habitamos, antes de que él nos contrate. En esta empresa llamada Buenos Aires, los empleados que no rinden, que no generan ganancias, son despedidos. Y muestra de ello son los merenderos cerrados de Chacarita y Colegiales, los talleres del Borda, los árboles de la 9 de julio, y miles y miles de desocupados que duermen noche a noche en este distrito empresarial.

Zivals Corrientes y Callo

Zivals, Corrientes y Callo

Macri está enfermo pero con motivos. Y está enfermo motivado, que es lo más grave del asunto: Su potencial como gerente lo tiene como candidato a director general o, como se estila decir ahora: CEO. Las pruebas? Más de la mitad de los electorales puso su voto de confianza en él.

Pero en 3 años los ciudadanos (empleados para él y su equipo) volveremos a tener la oportunidad de renovar el directorio de la empresa, cosa que no es habitual en la mayoría de las empresas (ojo, esto no es una cooperativa) y entonces deberemos pensar, reflexionar, evaluar y, si se quiere: calcular, si este modelo político-económico rinde al empleado o al empleador…

Hoy, cuando llegaba a casa, en mi barrio de Flores, veo un gran cartel impuesto en la “Plaza de la Misericordia”: Programa de enrejado. Ya no hay misericordia, pensé. Y entré abatido a mi casa. La única plaza que tengo para ir, en esas noches de insomnio, en las que me puedo sentar en la hamaca a pensar, a pensarme, ahora estará enrejada. Los insultos, las maldiciones, prefiero dejarlas de lado ahora. Quisiera con altura y sentido común –si es que en este marco son aceptables- dejar asentado este pedido, a los vecinos, a todos los que vivimos en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, aquella que le puso palos en la rueda a Manuel Belgrano, un hijo de esta ciudad, aquella que vió bombardeada su Plaza de Mayo, primero de bombas y después de pañuelos, que me vió correr y tirar piedras aquél 20 de diciembre de 2001, y tantos escarmientos de los que tan difícil se nos hace aprender y así, volver a negar la empobrecida historia, yo pido a mis compañeros de trabajo, a mis vecinos, a mis amigos, a los componentes de mi familia que viven aquí: pensemos bien si queremos este modelo de acumulación para un solo lado, como representante nuestro.

Y puse el ejemplo de las rejas, no solamente porque es un patrimonio de mi barrio y el acceso a la plaza ya no será el mismo, sinó por el negociado que hay de por medio, igual que el que hay con aquel en donde tiran las casas que son patrimonio histórico de la ciudad, como aquel en donde asfaltan la misma calle varias veces, sin que haya bache (menciono Sarmiento, en la zona del once, por poner un ejemplo).
Basta ya.

Casona en Villa Urquiza

Casona en Villa Urquiza

Vivir así nos hace miserables, porque somos responsables de aquellos que viven en la calle, porque somos responsables del despojo del patrimonio histórico, porque somos responsables que haya delincuentes administrando los recursos que son de todos.

Pienso en mis hijos Lautaro y Lucía y en cómo les voy a decir que enrejaron la placita del barrio y que los 3 muchachos que duermen en la esquina de Alberdi y Bonorino ya no son 3 sinó 6.
Siempre, en estos casos, se está a tiempo.-

* Lucas G. Rosales es comunicador y documentalista, concordiense, vive actualmente en Buenos Aires.
fotos: L. G. Rosales

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Comentarios
  1. Lucas, hace mucho que no andás por Concordia? digo, porque acá también se sufren muchos de los “problemas porteños” que mencionas, a pesar de tener un gobierno alineado con al poder nacional.