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La “neutralidad” que reclama la Facultad de Administración de la UNER es cinismo


Opinión – Por Pedro Baez *

Pedro Baez

La reciente declaración efectuada por el Consejo Directivo de la Facultad de Ciencias de la Administración de la UNER, en la que se cuestiona al Rector de dicha universidad por solicitar apoyo a la fórmula presidencial que encabeza Daniel Scioli.

Ese apoyo lo consideran “inconciliable con el preámbulo del estatuto” pone de manifiesto el cinismo detrás de la “aparente” neutralidad que se reclama y que en verdad esconde una clara toma de posición por parte de las autoridades de esa facultad.

El intento por “salvar” las formas y esconder la verdadera intencionalidad político/partidario que impulsó la declaración efectuada por las autoridades de la facultad con sede en Concordia, a pocos días del ballotage, queda demostrada con solo observar el punto 2) de la misma, en el que “se solicita a los candidatos a presidir la República a que expresen públicamente su pensamiento y propuestas en materia de educación superior”, desconociendo u ocultando que “uno” de ellos (Mauricio Macri) ya lo hizo: “hay demasiadas universidades en el país” fueron sus palabras, desde las que anticipa una educación similar a la del pasado y funcional a la consolidación del modelo hegemónico de país agroexportador, fuertemente concentrado en el centralismo porteño y al servicio de las elites.

Quizás las autoridades de la facultad de Ciencias de la Administración imaginen y adhieran a una universidad “aséptica”, que funcione bajo los mismos parámetros que deben cumplir aquellos espacios donde se trata de evitar la aparición de cualquier tipo de “virus” que infecte la salud del individuo y por más paradojal que resulte esta última apreciación -muy subjetiva por cierto- no puede soslayarse cualquier asociación entre salud y pensamiento.

La larga lista de frustraciones a las que fue sometido el pueblo argentino y por qué no decirlo, a la que muchos egresados de universidades públicas han contribuido a lo largo del tiempo, obliga a definir de un modo contundente que la universidad pública debe estar al servicio de un proyecto de país que defina claramente su responsabilidad histórica en la formación de ciudadanos competentes para el acompañamiento de procesos sociales y emancipatorios.

Nadie puede negar y menos aún la universidad pública, que la historia reciente muestra que la crisis económica primero, luego social y finalmente política que fragmentó al país a finales de los años noventa y que fuera “perfeccionada” a principios de los dos mil, no fue un proceso casual; sino que fue el resultado de condiciones objetivas que se fueron generando desde unos cuantos años antes (más precisamente a partir de 1976), cuyo principal objetivo fue provocar la ruptura de la matriz (social, cultural, política y económica) existente, para adaptarla a nuevas y sutiles formas funcionales al diseño de una sociedad más comprometida con el consumo, que con la reflexión crítica. La sociedad actual, no es otra cosa que el resultado de toda una compleja y brutal ingeniería social al servicio de lo que conocemos como procesos de producción de nuevas subjetividades.

Resulta claro entender entonces, la importancia que adquiere el sistema educativo en general y el universitario en particular, para una formación de los seres humanos, que les permitan -en su condición de educandos- la posibilidad de ser sujetos de su propio conocimiento, en el marco de un aprendizaje significativo y esto es eminentemente una cuestión política, no solo académica. La fantástica generación de jóvenes que hizo posible la reforma de 1918 es prueba de ello, la importancia y proyección de aquella epopeya en el mundo entero es su legado.

La Argentina necesita de profesionales universitarios con capacidades para modificar las situaciones estructurales, no solo para administrarlas, porque ¿de qué sirve ser profesional, si más allá de cualquier proyecto individual, no se es capaz de mejorar la calidad de vida de sus semejantes?, ¿acaso no son ellos, sus semejantes, los que con su esfuerzo están financiando sus estudios universitarios?.

La Argentina demanda una universidad pública para la liberación del individuo, no para su esclavitud.

*Ministro de Cultura y Comunicación. Diputado provincial electo

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