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Los países con mayores recursos naturales, son los más pobres y los más contaminados


“El mundo tiene que ir a un ajuste ambiental, con este estilo de vida es imposible que la humanidad pueda tener alguna posibilidad”, asegura el ingeniero agrónomo Walter Pengue. En esta entrevista con Argentan Investiga, el especialista en Ecología sostiene que aún incorporando componentes científicos y tecnológicos en las actividades productivas que ayudan a mejorar las condiciones, el ambiente es uno solo y los recursos deben utilizarse de manera más racional.

Lejos de vaticinar un cataclismo al mejor estilo de la ciencia ficción, el investigador sostiene que hay procesos cada vez más intensos y recurrentes como el cambio climático, la crisis alimentaria, la económica y la ambiental y el aumento de los habitantes del mundo -siete mil millones en la actualidad- que se conjugan en una “tormenta perfecta”. Walter Pengue es investigador docente del área de Ecología e integrante del Panel internacional sobre manejo sustentable de los recursos, un organismo independiente promovido por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEP).

-Ante este panorama ¿qué plantea la economía verde?
-Un ajuste de las variables económicas a las condiciones ambientales pero incorporando dos componentes: la apreciación de los recursos naturales en términos económicos, es decir, el pago por el acceso y el uso de esos recursos. Y el otro es el papel de la ciencia y la tecnología, que para los países emergentes o en desarrollo tiene puntos a favor y en contra. Hay una discusión importante sobre la transferencia de la ciencia y la tecnología, las patentes y la apropiación de conocimiento por unos y no por otros. Si se hace una división del mundo en términos de los países más contaminados, increíblemente los países que tienen recursos naturales son los más pobres y los más contaminados. En cambio, los hiperdesarrollados, con un proceso intensivo de industrialización -como Estados Unidos, Alemania o Japón- son los que tienen un componente ambiental mejor. En resumen, más industrias en el norte, pero industrias más limpias; y menos industrias en el sur y muy contaminantes.

-¿Por qué sucede esto?
-Porque han tenido un proceso de educación y un proceso de aprendizaje importantes. A su vez encuentran también una salida económica detrás del ajuste ambiental en la venta de patentes, de productos, de tecnología y de conocimientos.

-Según un informe de la ONU la población mundial asciende a 7 mil millones de habitantes ¿cómo influye el crecimiento demográfico en el ambiente?
-Esos nuevos habitantes entran en una clase media creciente que quiere consumir más -autos, motos, celulares- y los materiales no alcanzan para todos. La postura de la economía verde es que hay que incorporar mucha tecnología, que en algunos escenarios ya existe. Por ejemplo, en la Argentina desperdiciamos mucha agua, pero eso no sucede en otros países que son más eficientes debido a la limitante que encuentran en el uso del recurso hídrico. Eso genera lo que se conoce como desacople, que es la próxima teoría que se va a tratar en la Cumbre de Naciones Unidas Río+20 sobre el desarrollo sostenible que se realizará en 2012 y que también estamos discutiendo en el Panel.

-¿Cuál es la teoría del desacople?
-Es desacoplar o separar el aumento del bienestar humano y el crecimiento económico de los impactos ambientales y la demanda de recursos. Antes se sostenía que el aumento del bienestar de la gente estaba asociado al deterioro ambiental, mientras que la teoría del desacople plantea que ahora no aumenta el impacto ambiental debido a la incorporación de tecnología y nuevos procesos en los manejos de los recursos. ¿Es esto posible? Es una gran discusión.

-¿Por qué?
-En algunos escenarios esta teoría está comprobada. Sin embargo, la economía verde en parte promueve que ese desacople puede ser absoluto. Yo creo que el desacople va a funcionar pero de manera relativa, es decir, en algunas empresas o actividades industriales va a funcionar mientras que en otras no. Mi resguardo parte de que somos seres humanos y la tecnología no funciona sola, además hay intereses, individualismos y presiones por las ganancias, es una cuestión más social que tecnológica asociada con el consumismo brutal que tenemos. Por otra parte, no es lo mismo promover un proceso de desacople en Botswana que en Alemania, donde ya funciona, y tampoco es lo mismo hacerlo respecto de un recurso agotable que de uno no agotable.

-¿Hay en la Argentina una política nacional relacionada con temas ambientales?
-La realidad es que lamentablemente no la hay, la política es tener el ambiente pintado de verde. Nos falta tener ese compromiso social, no es una cuestión sólo de los decisores de políticas, es una sociedad que presiona y se compromete. En el tema de los bosques o la minería la sociedad se preocupó, pero también hubo una prensa que puso el tema sobre la mesa. Las acciones de movimientos sociales necesitan de una caja de resonancia.

-La educación ambiental ¿ayuda en este sentido?
-Creo que es uno de los factores importantes, la educación será ambiental o no será nada, y en lo ambiental incluyo cuestiones sociales, culturales y del entorno. Si una persona no comprende todo su contexto es imposible que pueda vivir. La educación ambiental real pasa por el hecho de que las personas comprendan el derecho a su ambiente, lo peleen y lo defiendan. Nosotros necesitamos un país que se precie de eso, de un derecho al ambiente para todos, no para algunos.

La ecología urbana en el centro del debate

Con el propósito de debatir y compartir la preocupación y experiencias de investigación, se desarrollará el 12 y 13 de junio en la UNGS el primer Congreso Latinoamericano de Ecología Urbana y el 14 y 15 de junio el primer Curso Internacional de Ecología Urbana.

-¿Por qué decidieron organizar este congreso?
-Ya hemos visto que el hombre tiende a concentrarse y a vivir en ciudades. No sólo en América Latina, sino en todo el mundo, con especial énfasis en África y Asia, estamos avanzando ya en lo que se ha dado en llamar la segunda gran ola, o segunda urbanización. Este es un proceso complejo, que demanda cada vez más una masa creciente de recursos y energía, además de suelo, con impactos ambientales que, de no ajustarse y comprenderse en forma adecuada la cuestión, seguirán siendo crecientes. De ser así, el único camino es el colapso de las ciudades.

Sobre este proceso, no sólo los gobiernos sino también los investigadores tienen mucho que decir y escuchar para no fallar en procesos que involucran la vida de millones de personas. En América Latina la situación es muy conflictiva. Muchas de las ciudades que han crecido más y muestran una performance económica fuerte, entre ellas Buenos Aires, Rosario, Santiago y San Pablo, lo hacen merced a ser las sedes naturales para los mercados de commodities de sus países, pero no obstante no han sabido lidiar y resolver los serios problemas de contaminación, voraz consumo energético, pérdida de la calidad de vida y del hábitat, parálisis de movilidad que están teniendo.

-¿Qué temas debatirán durante el encuentro?
-En este Congreso no sólo se presentarán sino que se propondrán caminos y alternativas viables para las ciudades de nuestra región, que contengan y ayuden a comprender la relevancia que los recursos naturales y los servicios ambientales tienen para nuestras urbes. Las ciudades aún no pueden construirse “en el aire”. Por lo tanto, el ajuste ambiental y la obligatoria oferta ambiental en términos de derechos se convierten en una necesidad de supervivencia, que permita contribuir eficazmente a que todos los habitantes de las ciudades puedan vivir en un ambiente digno y sano.

Esta es una asignatura pendiente que podremos resolver todos y cada uno de los investigadores y actores que vivimos y trabajamos en espacios y escenarios tan complejos. Solos, cada uno en un compartimiento estanco, no lo lograremos pues la “cuestión ambiental de las ciudades” como el grave problema ambiental global que enfrentamos amerita que pensemos, propongamos y aprehendamos con nuevos ojos y miradas, frente a esto de lo que hablaremos, de una nueva “racionalidad ambiental” frente a la complejidad.

-Realizarán además un curso, ¿cuál es su objetivo?
-Los objetivos del curso son varios, pero podemos sintetizarlos en que incluirá la entrega de los lineamientos básicos que se tienen planteados desde la ecología en general y su relación con las ciudades, además de aquellos aspectos relevantes que ponen en valor los servicios ambientales y los impactos que su cancelación pueden tener sobre los ejidos urbanos. Asimismo interiorizar al participante en los temas de la urbanoecología, la planificación urbana sostenible, las huellas (hídrica, ecológica, carbono y de otros materiales), los ciclos de vida y sus análisis, los sistemas energéticos, el aprovechamiento de los residuos y la importancia del consumo y los impactos producidos hacia las ciudades.

Comunicación
prensa@ungs.edu.ar
Marcela Bello
Comunicación y Prensa UNGS
Universidad Nacional de General Sarmiento

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