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Opinión: Argentina 2015 ¿el retorno del liberalismo menemista?


Fernando Adrian ZapataOpinión – Por Fernando Adrián Zapata *

El revuelo de cifras y de análisis acerca de las hirvientes P.A.S.O. en Argentina deja en claro un panorama bastante evidente: Scioli, Macri y Massa son los tres candidatos con mayores posibilidades de lograr la presidencia, los cuales ante el progresismo huelen, con ciertas diferenciaciones, a liberalismo de los “años noventa”.

Scioli Massa Macri

Incluso para varios sectores internos del kirchnerismo, Scioli sigue siendo visualizado como un “menemista renovado” pero el verticalismo heredado del legado militar de “El General” los obliga a acatar órdenes o a retirarse, con lo cual, obedecen ciegamente a sus liderazgos, o quedan fuera de toda contienda.

A su vez, el progresismo, la centroizquierda y el socialismo, entendidos como la izquierda democrática (sector con el cual, personalmente, me siento más afín hoy por hoy) es un sector que no ha tenido una elección satisfactoria en estos últimos comicios,sea por dispersión de sellos y sub-sellos, sumados a la lamentable pero real desigualdad de condiciones en la posibilidad de fondos y recursos para desarrollar una campaña electoral al nivel de la friolera de dineral gastada por los partidos tradicionales. Y la izquierda dura, dentro de su histórico piso electoral, ha logrado instalarse y superar el cerco mínimo.

En ciudades como la nuestra, Concordia y alrededores, la cuestión de los medios de comunicación resultó de manera casi escandalosa,ya que muchos medios comunicativos no publicaban nada que no fuese difusión oficialista o de los grandes partidos, o sólo se atenían a una lógica meramente comercial de carísimos aranceles para publicitar aquellos contenidos que pudieran pagarlos, etc.

El uso de las redes sociales de comunicación pudo ayudar, aunque de manera parcial y no tan masiva como algunos creen.

A su vez, recorrer el territorio puede ampliar y hacer llegar otras opciones electorales a varios sectores sociales, aunque el factor de ciertos niveles de violencia en algunas zonas no contribuye a desarrollar y superar esta democracia formal y de baja intensidad que tenemos hoy.

Y ni qué decir sobre tantos otros gruesos sectores populares que temen cualquier cambio ante la economía de subsistencia, clientelismo y asistencialismo de los últimos años, prefiriendo siempre “el malo conocido que el bueno por conocer”.

Se sabe que en muchas barriadas y lugares rurales y semirrurales los frentes, coaliciones y partidos más pequeños no siempre pueden cubrirlas, así como tampoco está garantizada la seguridad ante el asedio, el acoso y el hostigamiento de las tristemente célebres patotas, grupos mafiosos,matones y punteros que suelen ser “grupos de choque” de ciertas direcciones políticas enquistadas que los financian, estructura violenta que los lugareños tanto sufren y padecen y que temen denunciar a las autoridades también sospechadas de complicidad.

En definitiva, es un panorama para nada alentador en el sentido de una posible o cercana profundización democrática; peor aún, es de suponer que estos rasgos antidemocráticos y antipopulares puedan agravarse en caso de agudizarse ciertos reclamos populares o ciertas problemáticas culturales, tales como el desempleo, la droga, la trata, el desgaste institucional, la contaminación o la marginación, situación real y palpable que algunos callan, menosprecian o, directamente, quieren negar.

Aún así, todo este ambiente está atravesado por una gran crisis económica y social en términos locales,nacionales e internacionales, que puede tomar ribetes incalculables y que, quien se imponga en estas elecciones, deberá afrontar y resolver.

Por lo pronto, pareciera que en Argentina, luego de un período de populismo kirchnerista, se avecina una período de derechización política y económica con algunos conflictos de carácter social y cultural, al estilo de la situación de los “malditos años noventa”. ¿Es esto el retorno del liberalismo menemista?

Sólo un cambio verdaderamente progresista podría torcer este rumbo, y no será nada fácil remar, aquí y ahora, a contracorriente y en franca desigualdad de condiciones, para lograr implantar una alternativa superadora ante todo esto.

* ex-precandidato a senador provincial por el Departamento Concordia, por el Partido Socialista – Alternativa Progresista Popular

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