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Opinión: Hoy es la política la que gobierna


Por Gustavo Labriola *

Gustavo Labriola

Lo que nunca habíamos soñado ver -que la política se convirtiera en el centro de la vida de los argentinos- nos deslumbró, posibilitando la implementación en la vida cotidiana, políticas civiles, sociales y culturales que, enmarcadas en una adecuada subordinación de la economía a la política, transformaban el país y nos hacía emerger del infierno hacia el purgatorio.

No es mi interés repetir lo que es harto conocido, pero es bueno considerar lo que se ha avanzado en estos últimos doce años, tanto la irrupción de los derechos que hizo renacer la esperanza de sectores postergados y castigados; la soberanía política conseguida con decisiones que mostraron la fortaleza de las convicciones y el interés de lo colectivo; la universalidad de las programas que transparentaron la inclusión del bienestar a todos por igual sin banderías, ni prácticas punteriles; la masividad del acceso a la cultura y a lo popular, tanto con los métodos tradicionales como el T.D.A., el futbol para todos como la valoración de los artistas en sus derechos; el crecimiento de los recursos volcados en educación, ciencia y tecnología; la reducción de la mortalidad infantil, etc.

Es bueno reconocer que cuando se convalidan derechos, éstos pasan a ser propiedad de sus beneficiarios, y se generan nuevas aspiraciones o inquietudes individuales y colectivas.-

Tales hechos hacen que sea necesario plantear soluciones a las nuevas y lógicas demandas.-

Y es a partir de ello que me interesa reflexionar.

Verdad de Perogrullo: La política es la búsqueda del bien común.

Allí aparece la ideología. La que nunca murió. La que posibilita interpretar y analizar como conseguir el bien común. Y la que define cual es el rol del Estado y el fin al que se aspira en el ejercicio de las políticas públicas.-

Todo es perfectible y mejorable. Se pueden corregir algunas desviaciones, se puede morigerar algunos efectos de medidas dispuestas oportunamente, se pueden contemplar cambios a determinadas acciones.-

Toda decisión política supone que hayan sectores que se benefician y otros que deben colaborar a los fines propuestos. El punto es cuál es la magnitud de los favorecidos y la significación del aporte de aquellos obligados.-

Hubo una elección hace más de una semana. Sería injusto y necio ignorar que, como toda decisión soberana, un gran sector de la población se expresó por otras vertientes políticas distintas al oficialismo.

Sería síntoma de irreflexión no evaluar el mensaje de la sociedad y ajustar, en lo posible, las propuestas electorales.

Por ello resulta más que lógico y sano, que Scioli lo haya hecho.-

Estamos a las vísperas de una elección. Que como toda elección es clave y crucial.-

Porque, por más cosmética que se le imponga, es una elección entre dos modelos de país. Dos modelos que están a la vista. Basta cotejarlos. Los hechos y datos son inobjetables.

Sería bueno que quienes tienen tiempo y se deleitan en las redes sociales, dejen de lado las chicanas, los insultos y los descalificaciones y conjuntamente con el resto de los compatriotas evalúen los dos modelos de país que se ponen en juego, dejando de lado anécdotas tan triviales como la frecuencia de las cadenas nacionales, la voz de la presidenta, no van a modificar la importancia que el programa que se lleve a cabo, tiene.-

De un lado estarán las bicisendas, los carriles exclusivos para ómnibus, los mensajes de buena voluntad, paz y amor, el –supongo- bien intencionado interés en sumar a todos y todas, pero también la falta de atención a la salud y la educación, la enorme campaña publicitaria que ignora causas de procesamiento del candidato, la inacción frente a las tragedias como Iron Mountain, los talleres clandestinos y las construcciones deficientes. Y seguramente, la rendición frente a los fondos buitres, la multiplicación de la deuda externa en moneda extranjera y el desconocimiento de la cultura nacional.-

Del otro, los programas de inclusión, el incremento de la actividad económica, el desarrollo de la industria nacional, los logros –valorados internacionalmente- de avances en derechos humanos y civiles, la nacionalización de sectores estratégicos, el desendeudamiento, el desarrollo tecnológico y científico, la mejora en salud, el sostenimiento del teatro y del cine nacional, la tv inclusiva.

Se podrá decir, como planteaba al principio, que los derechos adquiridos generan nuevas expectativas y demandas.-

Hay empleados que se quejan de la significación del impuesto a las ganancias en su sueldo. Es una razón valedera. Se puede discutir si el salario es una ganancia o un sustento para la vida. O si los mínimos no son exiguos. Pero lo que no hay que perder de vista, es que cada candidato responde a un programa de gobierno. Y una medida (la eliminación o reducción del impacto del impuesto a las ganancias sobre los salarios) es eso, una medida, no la política del candidato

La política, decíamos, es la que hoy gobierna.

No perdamos de vista eso. La política.

La rama (una medida) no nos debe tapar el bosque.

Esto no es “meter miedo”. Es recordar que cuando se vota se opta. En este caso de balotaje, se toma la opción de un candidato (con todas sus medidas, es decir con su política) y se desecha la otra opción.-

Es difícil suponer que quien conforma una “alianza” porteña, imponiendo sus candidatos por sobre sus socios políticos, rodeado de gurúes neoliberales y que ha gobernado en la ciudad de Buenos Aires con los mismos conceptos que siempre propugnó (y últimamente quiso embellecerlos cosméticamente) contemple el federalismo, y mantenga los derechos conseguidos por el pueblo.-

No se puede retroceder. No nos merecemos volver atrás.-

La garantía de continuar con lo bueno realizado, de profundizar los cambios sociales, culturales; de solidificar los derechos; de valorar la humanidad presente en cada argentino; de fortalecer el rol del Estado como resguardo de los intereses populares y colectivos; de no claudicar frente al ataque de los acreedores inescrupulosos; de seguir siendo una nación soberana e independiente, solo se consigue con el Frente para la Victoria.

*Contador, Secretario de Hacienda de la Municipalidad de Concordia

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