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Pedro Baez: “No hay verdadera política sin un fundamento cultural”


En una entrevista realizada por Ricardo Goñi a Pedro Báez, ministro de Cultura y Comunicación del Gobierno de Entre Ríos, en el marco del Seminario sobre Política Cultural que se dicta en la UNER, se habló sobre Política y Cultura sin medias tintas.

El reportaje que sigue a continuación (publicado originalmente en la edición de El Diario de Paraná, de este domingo) se alumbró en el marco del Seminario sobre Política Cultural dictado por la Dra. Ana Wortman, para el Doctorado en Ciencias Sociales de la UNER.

Pedro Baez

En la entrevista se abordan categorías complejas y trascendentes para la vida cotidiana de los pueblos como por ejemplo: cultura de la pobreza, memoria colectiva y la “verdad de los medios”, en muchos casos, verdaderos vehículos que responden a las corporaciones y que traicionan los proyectos colectivos muchas veces postergados por su accionar. Un diálogo profundo e imperdible con definiciones sobre las que se puede o no estar de acuerdo, pero que ponen en negro sobre blanco la realidad política argentina de estos tiempos.

RG: —Acotar el objeto de la “política cultural” es un tema que hasta el momento no ha sido resuelto de manera unívoca. Entre varias perspectivas, hay dos que sobresalen: la mirada “antropológica” de la cultura, que concibe como tal a “todo lo material y espiritual hecho por el hombre” (una mirada ordinaria, podría decirse) y, por otro lado, la mirada sociológica-histórica, más asociada al arte, al patrimonio artístico, a la identidad nacional (una mirada extraordinaria, podría decirse también). ¿Con cuál de estas dos visiones se ve más reflejado el Ministerio a su cargo? o, en caso de no corresponderse con ninguna de las dos, ¿con cuál otra perspectiva podría estar más vinculado?

PB: —Aunque un tanto ambigua déjeme decir que es una pregunta muy interesante, pero no hay tal dicotomía. La antropología desde finales del siglo XIX viene planteando una recuperación de los valores culturales del otro, pensado como distinto, es decir, del otro, que no era sujeto de los beneficios del imperialismo europeo o yanqui, y que en América Latina se transformó en una antropología de las culturas populares, pobres o desvalidas respecto de la cultura imperial. Eso le debemos académicamente a la antropología. La cultura como cultura popular, como cultura de la pobreza, como cultura del oprimido, como experiencia de los sin casa, sin tierra. Es decir, de ese modo histórico de organizar lo comunitario, las necesidades básicas, la religión, las costumbres, los hábitos políticos. He leído dos trabajos, La Cultura de la Pobreza de Charles Valentine y otro que se llama Diferentes, desiguales y desconectados… de Pedro Garcia Canclini que son expresiones de ese enorme esfuerzo por abrir la cultura de sus ataduras al arte y a la estética, que es muy otra cosa, y que, en todo caso, son una expresión de la cultura, no la cultura. Usted me está preguntando por esto, a la vez que sostiene que hay otra posición, la histórica ideológica. Bueno, yo no creo que haya tal dicotomía. Sencillamente porque creo que no hay posición cultural que no sea histórico-ideológica. En todo caso, los protagonistas culturales no siempre comprenden que su posición histórica es ideológica, y ahí sí, el lugar del Ministerio de Cultura es fundamental. Porque nosotros trabajamos por recuperar esos valores que han sustentado una posición comunitaria, que siempre va a traducirse como posición política. Y recuperar no es adoctrinar; todo lo contrario, es abordar la memoria de esas comunidades, su historicidad, su compromiso en la historia de Entre Ríos, para fortalecer los códigos de identidad. Porque es desde la identidad, que podemos pensar no la cultura sino las culturas, y desde las culturas la política. No hay verdadera política sin fundamento cultural; esto cuesta mucho entender, pero es simple. La verdad, si podemos hablar de ella, está sujeta a la tradición comunitaria, a los valores que en Entre Ríos se asocian a los pueblos originarios, al mundo afro, a los inmigrantes y, al decir de Artigas, de los “diferentes pero iguales”. Ese iguales es la representación política, y ese diferente es la expresión cultural. Por ello no hay dicotomía entre los valores académicos de la antropología frente a lo histórico ideológico. Por eso en el ministerio privilegiamos las experiencias comunitarias, todas las que hemos podido. Aquí lo cultural esta subrayado desde una practica inclusiva, que haga de lo cultural un acto de lo político. Y eso es generar igualdad, que es por lo que humildemente luchamos desde que asumí la gestión, cosa que insistentemente le repito a mi equipo de trabajo.

RG:—¿Cuál fue entonces el fundamento central, el móvil, por decirlo de alguna manera, en la creación del Ministerio?

PB:—Mire, hay algunos que durante años decían que las obras del gobierno de Urribarri eran virtuales, les tuvo que ganar por el 55% para que dejen de mentir. Con esto ocurre algo parecido, no se dan cuenta que el gobernador entendió muy tempranamente que no se puede hacer política sin un proyecto cultural en serio. Y cuando tuvo la oportunidad, lo resolvió institucionalmente. Después venimos nosotros a materializar ese proyecto, que es lo que hacemos todos los días. Y no lo disimulamos ni andamos maquillados, atendemos la cuestión cultural -llamémosla clásica-, pero somos mucho más que eso; somos parte de un proyecto político que conduce Cristina Fernández de Kirchner y del cual Sergio Urribarri es un actor muy importante.

RG:—¿Cuáles son los ejes centrales de acción del Ministerio en lo que respecta a Cultura?

PB:—Pregunta amplia… Mire, el alma de este Ministerio ha sido entender que la cultura es estructural en la vida política, no un mero maquillaje. Y eso significa en primer lugar ponerse a escuchar cuál es la voluntad de los pueblos que definen lo que hoy llamamos Entre Ríos, para seguidamente intentar corresponder a esa lectura intentando estar a la altura de las circunstancias. Y eso necesariamente es intangible, no es producto de un mercadeo, en el sentido de que yo pueda decirle pintamos veinte escuelas y usted puede ir a constatarlo. Nuestro trabajo más fino ha sido intentar darle la palabra a cada comunidad, a cada pueblito escondido en nuestras praderas, publicarles sus libros, sus historias, sus poetas. Socializar su modo de entender lo comunitario, fortalecer los músicos locales, hacerlos interactuar con músicos nacionales, publicar/editar sus obras, y siempre desde la mirada colectiva, bancándolos en sus territorios, fortaleciendo sus expresiones regionales. Claro, nada fácil, insisto: lo nuestro no es muy tangible, pero las oportunidades se generan en la vida real, no sólo haciendo concursos, que también hacemos. Ahí está el Programa de Orquestas Infantiles, una forma fantástica de que cientos de gurises sientan que “pueden Ser y pueden Hacer” (N de la R: nos pide que ser y hacer lo pongamos con mayúsculas).

RG:—Por último, ¿cuáles fueron los principales logros para la Provincia de la gestión del Ministerio a su cargo, tanto en política cultural como en comunicación?

PB—Los logros, si es que los hubo van a ser valorados como tal en perspectiva histórica por el propio sujeto de nuestra política, que es el pueblo. No obstante, como intenté transmitir en lo conversado hasta acá, creo que el mérito fue hacernos cargo del proyecto político, económico y social que gobierna la Argentina desde que llegó Néstor, y que en Entre Ríos anduvo sin rumbo hasta que asumió Urribarri. Eso implicó dar la famosa batalla cultural desde lo simbólico y desde lo reivindicativo; fue ponerle un norte, un sentido a la gestión; fue decodificar el por qué hacemos todo lo que hacemos, y traducirlo en términos sencillos. Algunos podrán decir casi despectivamente “el relato”; sin embargo, aunque no les guste, poder hilvanar correctamente la acción, el sentido y la comunicación ha producido un cambio profundísimo y positivo en la sociedad argentina, tal como lo prueban los cientos de miles de jóvenes que hoy llenan la política de futuro. Esa es la lógica por la cual desde el mismo momento en que nos hicimos cargo de esta gestión propusimos que el espíritu de la Liga de los Pueblos Libres marcara el eje de la gestión, y desde ahí sentimos que prohijamos y generamos cientos de acciones que forman parte de la construcción de identidad desde una perspectiva de sostener el proceso de inclusión y reconstrucción que la mayoría votó en estos años.

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