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Referente concordiense de las Madres de Plaza de Mayo publica su biografía a los 93 años


“Nunca se me había ocurrido escribir un libro”, dijo la referente entrerriana “Queca” Kofman. Durante sus años en Concordia llevó a cabo una incansable labor como coordinadora de una de las filiales de Madres.

Celina “Queca” Kofman comentó que a pesar de estar “muy viejita”, aún respira, siente y lucha. Con 93 años tiene mucho para dar. Esta mujer era madre de Jorge Oscar Kofman, un estudiante y obrero de 23 años, padre de un niño y otro en camino, quien fue secuestrado y desaparecido por genocidas militares en Tucumán, cuando todavía era presidenta María Estela Martínez de Perón.

“La verdad que nunca se me había ocurrido escribir un libro”, expresó. Detallando que la iniciativa fue de “una amiga que fue mi masajista, Ana Berrá”. Fue ella la que escuchó por años “las historias de mis viajes y me dijo que me iba a grabar porque eso no se podía perder y por eso luego me decidí a escribir este libro”.

En ese sentido, la entrerriana explicó que empezó “pensando en los viajes al exterior en la lucha con Madres”, aunque “después ya cambié todo” y decidió contar su historia “a partir de la desaparición de Jorge”.

“En la vida de una Madre de Plaza de Mayo hay un antes y un después, y esta es la historia después de… que es la historia más fuerte, más terrible”, aseveró.

El libro cuenta sus muchos andares por todo el territorio nacional y por diferentes países como España, Brasil, Bolivia, Canadá, Corea del Sur, entre otros. Aunque, en realidad, es una especie de autobiografía desde que comenzó la lucha hasta la actualidad.

Historia debida

“Queca” nació en Villa Domínguez, en 1924. Su padre, maestro rural, logró, con mucho esfuerzo, que sus hijos pudieran estudiar. Por eso, se recibió de maestra en la escuela Normal de Concepción del Uruguay.

Con apenas 18 años fue nombrada en la localidad de General Campos, donde conoció a quien luego sería su marido y con quien tendría 3 hijos: Raúl, Hugo y Jorge.

El recuerdo de su hijo menor está presente siempre. Antes, durante y después de todo. “Entre los tres hermanos se llevaban muy bien, Jorge siempre hacía chistes a todos, mientras yo cocinaba él me tapaba los ojos, siempre jugando”, recordó.

Según contó, Jorge “de chico se caracterizó por lo que sería luego: era rebelde, alegre, no aceptaba órdenes, buen alumno pero no dedicado, en realidad dedicado a otras cosas”.

“Era un soñador – agregó “Queca” – y después empezó a escribir cuando joven como si hubiera tenido un presentimiento de lo que podía pasar”.

La lucha

Su profesión la trajo a Concordia – fue docente en la Escuela Belgrano – y también trajo consigo la lucha: tuvo la responsabilidad sobre las ex filiales de Madres en Concordia y Santa Fe.

“Cuando nos organizamos tuvimos que enfrentar a la dictadura, no fue fácil”, rememoró. Agregando que “Yo era de Concordia, ahí formamos la Asociación Madres de Plaza de Mayo y nos unimos a las 14 madres que marcharon primero en la plaza”.

Durante esos años de terror, “nos perseguían”, contó “Queca”. Enfatizando que “que llamaban por teléfono y me decían “Vieja boluda, si no te dejás de joder en vez de un desaparecido vas a tener tres”.

Emocionada, explicó que “eso te hacía dudar bastante, pero mis dos hijos (Raúl y Hugo) me decían: “El que te necesita es Jorge, así que seguí adelante”.

En la primera marcha en Santa Fe, “yo estaba en Concordia y con las Madres hacíamos actos pero no querían marchar porque éramos muy poquitas, tenían miedo”, aseveró.

Los recuerdos se le amontonan y siempre emerge “una compañera de Gualeguaychú, con quien recorrimos todo Entre Ríos cuando ya había caído la dictadura”. Esa compañera “fue inseparable, ella en Gualeguaychú y yo en Concordia, y luego desde Santa Fe”.

El aprendizaje

Para la entrerriana, “con las Madres aprendí el valor de que la unión hace la fuerza”. Siempre siguiendo el ideal de sus hijos desaparecidos. Ellos “lucharon por la patria socialista y hoy eso está en las manos de los más jóvenes: la patria para todos, sin gente en la calle, sin gente desocupada”.

Hoy, con sus 93 años a cuestas, mezclando dolor y amor, Celina vive rodeada de sus seres queridos. “Estoy llena de cariño hacia mis hijos, están incluidas las nueras y mis nietos; además tengo 8 bisnietos”, comentó.

La familia de su hijo desaparecido tuvo que exiliarse en la embajada de Israel y allí se fueron, “nos vemos poco, por cuestiones de dinero”, remató.

El libro “Historias y Recuerdos de una Madre de Plaza de Mayo” será presentado oficialmente el próximo viernes 28 de abril y recorre la historia desde la desaparición de su hijo Jorge hasta la actualidad.

Fuente: Diario de Santa Fe/ Diario Río Uruguay

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